El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha completado este viernes la demolición de diversos tramos de escaleras en el interior del inacabado hotel de Añaza. Esta medida, ejecutada de manera subsidiaria por la Gerencia Municipal de Urbanismo, tiene como propósito principal dificultar drásticamente el tránsito de personas por este inmueble, considerado una ruina peligrosa tras décadas de abandono y degradación en el litoral del municipio.
La intervención municipal sobre este gigantesco esqueleto de hormigón, caracterizado por su planta en forma de “Y” y sus 22 alturas de envergadura, ha logrado eliminar las conexiones interiores que comunicaban ininterrumpidamente desde la planta baja hasta el cuarto piso. De igual forma, las tareas culminadas este viernes han incluido la demolición de las escaleras ubicadas en la sexta planta, lo que supone un bloqueo considerable de la ruta de ascenso hacia los niveles superiores del edificio.
El alcalde, José Manuel Bermúdez, ha valorado el alcance de las obras impulsadas por el consistorio, subrayando que “con esta actuación damos un paso importante para impedir el acceso a las zonas más altas del inmueble y reducir los riesgos que supone la entrada de personas a un edificio abandonado y en estas condiciones”.
Las obras de demolición recién finalizadas forman parte de un plan de intervención integral compuesto por cinco actuaciones principales, cuyo fin es blindar el recinto e inutilizar sus vías de tránsito interno. Este proyecto incluye, además de la destrucción de las escaleras en las plantas 0, 1, 2, 3 y 4, la reparación del vallado perimetral del complejo, así como la eliminación del sendero que bordea la cara este de dicha valla. A estas tareas se suma la futura colocación de enrejados en los huecos accesibles de la fachada y la cancelación del acceso a la sexta planta desde el terreno exterior.
Precisamente, sobre esta última vía de entrada al edificio, la concejala de Urbanismo, Zaida González, ha adelantado los próximos pasos de la actuación. La edil explicó que “todavía se seguirán continuando los trabajos para poder eliminar el acceso del acopio de terreno que existe para acceder a la planta sexta, eliminándose ese terreno y dejando como una especie de zanja para evitar el acceso”. Asimismo, González recalcó que “el objetivo de todas estas medidas es poner cada vez más difícil el acceso al inmueble y evitar situaciones de riesgo, actuando con todos los medios que tenemos a nuestro alcance dentro de las competencias municipales”.
El bloqueo de este complejo turístico cierra un nuevo capítulo en la larga historia del inmueble. El hotel fue concebido originalmente en el año 1973 como un proyecto turístico exclusivo y de gran magnitud. Sin embargo, la construcción se vio frenada de manera repentina un año después de iniciarse, como consecuencia de la quiebra financiera de la empresa alemana promotora del proyecto. Desde entonces, la estructura quedó paralizada, transformando la obra en una ruina permanente en la costa.




