El Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE) ha formalizado la presentación de alegaciones al Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, dentro del correspondiente trámite de audiencia e información pública. La organización sindical ha justificado esta intervención ante la necesidad de enmendar un texto que incluye modificaciones sustanciales respecto a los compromisos alcanzados con los sindatos en el ámbito de negociación el pasado mes de enero.
Las reclamaciones documentadas por el SAE se fundamentan en la defensa de varios pilares laborales que, según advierten, han sido alterados en el nuevo borrador, afectando directamente a la jubilación anticipada y parcial, el reconocimiento de la profesión sanitaria como profesión de riesgo, la armonización de la jornada ordinaria y la nueva clasificación profesional junto a su régimen retributivo.
En materia de jornada laboral, el análisis del sindicato revela una rebaja en el compromiso de la Administración para la implantación de la jornada de 35 horas semanales. El texto actual sustituye la obligación expresa reflejada en el término “deberán” por la fórmula “tenderán”. Adicionalmente, el documento vincula la aplicación de esta jornada a la disponibilidad de profesionales, una condición que el SAE rechaza categóricamente al advertir que podría generar un escenario donde nunca se cumplan los requisitos para su implantación. Ante esto, exigen un compromiso real y efectivo que no dependa de variables externas.
Otro de los aspectos más cuestionados por la entidad sindical es el tratamiento de la jubilación parcial. Según las alegaciones presentadas, el anteproyecto posterga de manera indefinida (“sine die”) el acceso del personal estatutario a este derecho, al supeditarlo a la entrada en vigor de unas eventuales disposiciones de desarrollo reglamentario. El sindicato alerta de que dicha normativa paralela podría no llegar a aprobarse nunca, lo que cercenaría un derecho ya reconocido y colocaría a los trabajadores en una posición de desequilibrio. Para evitarlo y garantizar el acceso inmediato a la jubilación parcial, el SAE ha propuesto redacciones alternativas a los distintos puntos del articulado.
En el ámbito económico y organizativo, el sindicato exige una regulación estricta y sin fisuras respecto a la nueva clasificación profesional. La postura del SAE es que dicha reordenación debe materializarse en el mismo instante en que la nueva normativa entre en vigor, sin quedar condicionada a otras circunstancias. De igual manera, reclaman que los efectos retributivos derivados de los nuevos grupos de clasificación se abonen de manera inmediata, rechazando posibles transposiciones o plazos que vacíen de contenido las consecuencias económicas del acuerdo. Esta reivindicación fue el motor de la reciente movilización del pasado 17 de junio en Madrid, donde cerca de 3.500 profesionales se manifestaron para exigir que el Estatuto Marco recoja una categorización justa y cuente con la dotación presupuestaria correspondiente desde el primer día de su aplicación.
Para resumir la postura de la organización de cara a este trámite, el secretario general del Sindicato de Técnicos de Enfermería, Cristóbal Arjona, ha declarado: “Apostar por una Administración del s. XXI exige apostar por sus profesionales, por ello seguiremos trabajando por el respeto y el reconocimiento que merecemos, que ahora pasa por un Estatuto Marco que nos dignifique como Técnicos Sanitarios, clasificándonos y retribuyéndonos como nos merecemos y respetando nuestros derechos”.





