Agentes de la Policía Nacional han detenido a 34 personas, 33 de ellas en territorio español y una en Francia, por su presunta implicación en entramados criminales de carácter itinerante especializados en el robo con violencia de relojes de alta gama. El balance de este primer cuatrimestre del año arroja, además, la identificación de otras 43 personas que se encuentran actualmente pendientes de detención. Los asaltos persiguen la sustracción de piezas de marcas de gran prestigio, cuyo valor en los casos resueltos oscila entre los 15.000 y los 100.000 euros.
La operación ha permitido esclarecer hasta el momento 41 robos con violencia, un homicidio, tres delitos de lesiones, un hurto y la pertenencia a grupo criminal.
Según detallan las investigaciones, la mayor parte de estas redes criminales tienen su base logística en la ciudad de Barcelona. Desde allí, los integrantes se desplazan en pequeños grupos a distintos puntos de la geografía nacional, fijando como objetivo principal las zonas turísticas con una alta concentración de establecimientos de lujo y visitantes extranjeros. Entre los destinos más frecuentados por estas bandas se encuentran Madrid, Málaga, Alicante, Palma de Mallorca, Marbella e Ibiza.
Estas organizaciones operan bajo una estructura fuertemente consolidada que provee a sus miembros de todos los recursos necesarios para perpetrar los delitos, incluyendo alojamiento, vehículos y documentación falsificada. Una vez desplegados en la zona elegida, los delincuentes seleccionan a su víctima y llevan a cabo exhaustivas labores de vigilancia hasta detectar el momento propicio para actuar. Los asaltos se caracterizan por el empleo de la violencia, lo que en ocasiones deriva en consecuencias de extrema gravedad. Las autoridades destacan un caso ocurrido en Ibiza el pasado mes de agosto, en el que, durante el forcejeo para arrebatarle el reloj, la víctima fue golpeada y falleció en el acto tras caer al suelo.
El método de ejecución habitual requiere la participación de, al menos, un autor material del robo y un cómplice encargado de vigilar y facilitar la huida inmediata en un vehículo, una maniobra que con frecuencia genera situaciones de grave riesgo tanto para peatones como para otros conductores. En ciertos operativos, los criminales cuentan con un tercer vehículo de apoyo diseñado para trasladar rápidamente la joya sustraída y dificultar así su recuperación por parte de las fuerzas de seguridad.
Para evadir la acción policial, los autores ocultan su identidad mediante el uso de gorras, mascarillas o gafas de sol, emplean documentación falsa para gestionar sus alojamientos y alquileres de coches, y llegan a utilizar matrículas duplicadas. Tras consumar el robo, emprenden un rápido regreso a su base en Barcelona, desde donde introducen los objetos robados en el mercado ilícito.
El marcado carácter itinerante de este fenómeno delictivo supone un reto de especial complejidad para la actividad investigadora. Como respuesta, la Policía Nacional impulsó el pasado mes de enero la creación de un grupo pionero dedicado en exclusiva a coordinar una operación permanente contra estos asaltos. Esta iniciativa busca liderar una estrategia conjunta tanto a nivel nacional como internacional, intensificando la cooperación entre las distintas unidades policiales españolas y las autoridades de otros países, destacando el trabajo conjunto con la Polizia di Stato de Italia.






