La isla de Tenerife avanza progresivamente hacia la normalidad este jueves tras el embate de la borrasca Therese, un frente meteorológico que ha ocasionado múltiples daños en la infraestructura viaria insular. Las intensas precipitaciones han provocado escorrentías, desprendimientos de rocas, levantamiento de asfalto y una considerable acumulación de materiales sobre las calzadas de distintas comarcas.
El consejero de Carreteras, Dámaso Arteaga, ha asegurado que “todas las incidencias registradas están siendo resueltas por los equipos de conservación y mantenimiento de carreteras que han estado en permanente coordinación para ir recobrando la normalidad viaria de manera progresiva”. Aunque no se contempla el cierre generalizado de las vías al tráfico, las autoridades están ejecutando cortes puntuales e intermitentes. Estas interrupciones del tráfico responden a los trabajos urgentes de estabilización de taludes, diseñados específicamente para garantizar que ninguna zona poblacional quede aislada, prestando especial atención a las áreas críticas del macizo de Anaga y la punta de Teno.
Frente a la vulnerabilidad del terreno tras las lluvias, Arteaga ha instado a la ciudadanía a extremar las precauciones al volante ante el elevado riesgo de que se produzcan nuevos desprendimientos. El responsable ha recordado que el riesgo cero no existe bajo estas condiciones geológicas, garantizando de forma paralela que los servicios públicos continúan realizando una supervisión y un seguimiento exhaustivo del estado técnico de las carreteras y sus equipamientos anexos.
Daños concentrados en las vías de cumbre y la costa norte
El impacto de las aguas torrenciales ha sido especialmente severo en las vías que conectan con el Parque Nacional del Teide. En el municipio de La Orotava, la carretera TF-21 registró problemas de escorrentías y desprendimientos concentrados en las zonas de Cañeño y Barroso. De manera simultánea, la TF-24 presentó afecciones casi idénticas a su paso por el entorno de La Esperanza. A lo largo del temporal, las brigadas han mantenido activos los trabajos de acondicionamiento general en los principales accesos de cumbre, abarcando la TF-21, la TF-24 y la TF-38.
El sector noreste de la isla ha requerido de intervenciones de seguridad inmediatas. En la zona de Anaga, la caída de piedras sobre el firme —algunas catalogadas de gran tamaño por los técnicos— afectó directamente a las carreteras TF-12, TF-134, TF-143 y TF-13, obligando a los operarios a actuar para devolver la seguridad a la circulación.
Más al norte, el litoral y las medianías también sufrieron el rigor del temporal. En Tacoronte, se notificaron escorrentías y acumulación de arrastres en la calzada que da acceso al núcleo costero de El Pris. Dentro del mismo término municipal, pero en la arteria principal del norte, la autopista TF-5, se detectó la afectación directa de un talud situado a la altura del punto kilométrico 16. Puerto de la Cruz fue escenario de una de las incidencias vinculadas al estancamiento de agua, registrando la inundación de la carretera TF-312 producto del volumen de las precipitaciones.
Por otro lado, en la comarca de la Isla Baja, el tránsito por la carretera TF-421, que une El Tanque con Garachico, se vio obstaculizado tras el colapso de un pequeño muro y la caída de una piedra a la vía. En esta misma área geográfica del noroeste tinerfeño, las labores de limpieza y aseguramiento se han extendido hasta la carretera TF-445, que vertebra el acceso a Punta de Teno, así como a la conexión viaria entre Tierra del Trigo y el municipio de Los Silos.
Fases de actuación y planificación a largo plazo
Los equipos técnicos trabajan en estos momentos en la evaluación pormenorizada de los daños para abordar los problemas estructurales que la borrasca ha sacado a la luz. Según ha detallado Arteaga, la estrategia de recuperación cuenta con tres fases definidas. Los trabajos ejecutados a corto plazo se han basado exclusivamente en la limpieza urgente y el despeje de las vías. A medio plazo, la corporación tiene previsto continuar ejecutando proyectos de mallado de taludes para afianzar los márgenes de las carreteras. Finalmente, a largo plazo se impulsarán medidas estructurales, como el diseño de nuevas canalizaciones de aguas pluviales, una acción compleja que exigirá la colaboración directa con otras áreas administrativas e instituciones.
Como cierre a la evaluación de la jornada, el consejero quiso dejar constancia de “su reconocimiento al personal de Carreteras y de Medio Ambiente, así como al de las empresas conservadoras, y a la ejemplar colaboración de los ayuntamientos y el esfuerzo realizado” durante todo el episodio meteorológico.






