La Dirección General de Protección Civil y Emergencias ha emitido este martes un aviso urgente por temporal de lluvia, viento y oleaje en las Islas Canarias a consecuencia de la profunda borrasca denominada ‘Therese’. Este adverso escenario meteorológico comenzará a azotar al archipiélago a partir de este miércoles 18 de marzo y extenderá sus efectos, al menos, hasta el próximo viernes 20, amenazando con prolongarse durante todo el fin de semana.
Desde el organismo estatal han sido tajantes en su aviso: “Se recomienda a la población extremar las precauciones y atender a las recomendaciones de los organismos oficiales”. Además, recalcan que “la incertidumbre asociada a este tipo de fenómenos aconseja mantenerse informado de la evolución de los cambios meteorológicos”, instando a la ciudadanía a seguir las actualizaciones a través de la Red de Alerta Nacional (RAN) en su portal web oficial (https://ran-vmap.proteccioncivil.es/).
Según los datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la borrasca ‘Therese’ inicia su formación a partir del mediodía de hoy martes [17] al oeste de la Península Ibérica. El centro de esta depresión quedará casi estacionario, entrando en un rápido proceso de profundización durante la jornada de mañana.
Canarias permanecerá atrapada en el flanco sur de esta perturbación, comenzando a sufrir sus primeros embates este miércoles [18]. A lo largo del día, las islas experimentarán un viento intenso de componente oeste, con rachas que ocasionalmente superarán los 70 kilómetros por hora. El mar no se quedará atrás, previéndose un temporal marítimo significativo con mar combinada de hasta 4 metros de altura en la mitad occidental. Simultáneamente, la entrada de un frente frío descargará precipitaciones de carácter moderado en todas las islas, mostrándose localmente persistentes en las vertientes norte y oeste.
El jueves 19 se perfila como una de las jornadas más críticas. El centro de la borrasca se aproximará aún más al archipiélago, provocando un brusco giro del viento hacia la componente sur y una peligrosa intensificación del mismo. Las previsiones apuntan a rachas que alcanzarán y superarán los 90 kilómetros por hora en cumbres y vertientes expuestas, un fenómeno que “podría ocasionar caídas de ramas o árboles, así como daños en bienes e infraestructuras”, según advierten las fuentes oficiales. La virulencia se trasladará también a la costa, donde los fenómenos marítimos se generalizarán dejando olas de entre 4 y 5 metros.
A esta situación se sumará la llegada de un segundo frente frío, mucho más activo que su predecesor. Las precipitaciones serán localmente fuertes y vendrán acompañadas de tormenta eléctrica. Los meteorólogos no descartan chubascos capaces de descargar entre 20 y 30 litros por metro cuadrado en apenas una hora en la isla de La Palma, así como en las vertientes sur y oeste del resto de islas de mayor relieve. En estas mismas zonas, las acumulaciones en 12 horas superarán los 40 y 60 litros por metro cuadrado. El desplome de las temperaturas provocará, además, que la cota de nieve descienda bruscamente hasta los 1800 o 2000 metros, por lo que se esperan importantes nevadas en las altas cumbres de La Palma y Tenerife.
De cara al viernes 20, el escenario más probable contempla la continuidad de esta acusada inestabilidad. ‘Therese’ permanecerá estacionaria al noroeste de Canarias, alimentando chubascos y tormentas de carácter fuerte y persistente en las vertientes sur y oeste de las islas más montañosas. Las fortísimas rachas de viento del oeste en áreas expuestas y el duro temporal marítimo seguirán marcando la jornada. Protección Civil alerta de que esta situación adversa persistirá, con alta probabilidad, durante el resto del fin de semana. Como resultado de este prolongado episodio, las zonas mencionadas podrían llegar a registrar acumulaciones pluviométricas superiores a los 200 litros por metro cuadrado.
Recomendaciones ante la borrasca ‘Therese’
Ante la magnitud del temporal, Protección Civil ha desplegado un exhaustivo protocolo de seguridad para la población, detallando cómo actuar frente a las lluvias intensas.
Recomiendan a los conductores disminuir la velocidad, extremar las precauciones y no detenerse jamás en zonas por donde pueda discurrir gran cantidad de agua. Quienes deban viajar por obligación, tienen que priorizar el uso de carreteras principales y autopistas. En el entorno urbano, ante tormentas súbitas, resulta crucial elegir bien dónde aparcar; el rápido ascenso del agua inunda y arrastra vehículos estacionados en zonas de riesgo.
Las autoridades insisten firmemente en que, ante lluvias torrenciales, nadie debe atravesar tramos inundados ni a pie ni en coche, ya que se desconoce qué esconde el agua, aconsejando buscar siempre los puntos más altos. En zonas campestres, la instrucción es alejarse de ríos, torrentes y laderas bajas, evitando los vados y buscando la altura.
El peligro de los rayos es otra de las grandes preocupaciones. Aunque el mayor riesgo recae sobre quienes se encuentran en campo abierto —a quienes se pide evitar correr, alejarse de lugares elevados como colinas, no refugiarse bajo árboles y huir de alambradas y objetos metálicos—, las zonas urbanas no están exentas.
En las ciudades se aconseja caminar cerca de los edificios, y en los hogares, mantener cerradas las ventanas para evitar corrientes de aire que atraigan descargas. Curiosamente, un vehículo cerrado constituye un excelente refugio frente al aparato eléctrico.
Por último, el operativo de emergencias ha incidido en los riesgos derivados del viento huracanado y el oleaje. Es imperativo asegurar puertas, ventanas y cualquier objeto susceptible de caer a la vía pública. Los peatones deben alejarse de cornisas, muros, árboles, grúas o edificaciones en construcción. Al volante, la precaución debe ser máxima, especialmente al salir de los túneles, en maniobras de adelantamiento, al cruzarse con vehículos pesados y ante la presencia de posibles obstáculos en el asfalto.
En el litoral, se exige a los ciudadanos alejarse de playas y zonas bajas que puedan ser barridas por las mareas elevadas, evitando además aparcar allí sus vehículos. “En estas situaciones, el mar adquiere condiciones extraordinarias y puede arrastrarle”, alertan desde Protección Civil, lanzando un mensaje final muy contundente a los ciudadanos más curiosos: “No ponga en riesgo su vida ante las imágenes espectaculares del fuerte oleaje”.






