El 85,7 % de los canarios reconoce apretar o rechinar los dientes, pero la mayoría no acude a consulta hasta que ya hay dolor o daño dental

Un estudio sitúa a Canarias en la séptima posición nacional por prevalencia de bruxismo

Un odontólogo del sur de Tenerife advierte de que el 80 % de los casos que trata tiene su origen en el estrés

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Canarias es la séptima comunidad autónoma con mayor proporción de población que reconoce haber apretado o rechinado los dientes alguna vez, un 85,7 %, según el Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026. En el conjunto de España, más de ocho de cada diez personas admiten haber tenido ese hábito en algún momento de su vida. Murcia encabeza la clasificación con un 93,5 %, seguida de Navarra (92,0 %), Madrid (88,9 %) y Extremadura (87,8 %). El titular del propio estudio concluye que el estrés multiplica por tres el bruxismo en España: el 46,5 % de quienes sufren altos niveles de estrés reconoce apretar o rechinar los dientes con frecuencia, frente al 14 % de quienes viven bajo menor presión.

El bruxismo es una parafunción que consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, generalmente durante el sueño, aunque también puede presentarse de forma semiconsciente durante el día. Sin tratamiento, desgasta la superficie oclusal de las piezas dentales, fractura restauraciones, genera dolor muscular en la articulación temporomandibular (ATM) y puede desencadenar cefaleas tensionales y migrañas recurrentes.

Un interés «puntual y discontinuo» en las búsquedas de los canarios

Los datos de Google Trends de los últimos doce meses, filtrados por Canarias, muestran que el interés por el bruxismo en las islas es puntual y discontinuo. Presenta picos aislados que alcanzan el valor máximo en varios momentos del año, el primero a finales de octubre de 2025 y el más pronunciado en torno a enero de 2026. Por ciudades, Vecindario lidera el ranking, seguida de Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria y Telde.

El doctor Stephane Leroy / EDS
El doctor Stephane Leroy / EDS

Según la lectura clínica del doctor Stephane Leroy, ese patrón refleja el comportamiento habitual de la patología: el paciente canario no busca información sobre el bruxismo de forma preventiva, sino cuando el dolor o el daño dental ya han hecho acto de presencia. Una lectura que coincide con la del doctor Antonio Longo, odontólogo del equipo de Innovación Clínica y Calidad Asistencial de Sanitas Dental, citado en el estudio: «El bruxismo es una manifestación muy frecuente del estrés mantenido. Muchos pacientes no son conscientes de que aprietan los dientes hasta que aparecen síntomas como dolor mandibular, desgaste dental o cefaleas».

El Dr. Leroy, odontólogo general de Costa Adeje Dental Center, en el sur de Tenerife, está especializado en ATM, oclusión, posturología  y osteopatía craneal, y es el responsable de tratar los casos de bruxismo del centro. Su perfil combina la odontología clínica con disciplinas complementarias, lo que le permite integrar el diagnóstico bucodental con el análisis postural y neuromuscular del paciente.

Quién llega a la consulta y por qué tarda en hacerlo

El paciente tipo que atiende el Dr. Leroy es un adulto a partir de los 40 años, aunque en los últimos años ha empezado a observar casos en personas más jóvenes. En su experiencia clínica, la incidencia es mayor en hombres, si bien el número de mujeres diagnosticadas crece de forma significativa.

El Dr. Leroy analiza la evolución de un paciente
El Dr. Leroy analiza la evolución de un paciente / EDS

Estos datos de consulta matizan los del Estudio Sanitas, que a nivel poblacional identifica a las mujeres (68,3 %) como más proclives al bruxismo que a los hombres (54,2 %) y sitúa el grupo de edad más afectado entre los 24 y los 34 años (76 %). La diferencia se explica porque la población que reconoce el hábito no siempre lo convierte en motivo de consulta: muchos adultos jóvenes aprietan los dientes sin buscar tratamiento, mientras que quien llega a la clínica suele hacerlo cuando el daño dental o el dolor ya son evidentes.

Ese retraso es uno de los principales obstáculos para un diagnóstico precoz. «Depende de los síntomas: hay pacientes que tardan semanas en venir y otros que tardan meses», explica el Dr. Leroy. La demora suele estar condicionada por la percepción del propio paciente, que en muchos casos atribuye el dolor mandibular o las cefaleas a otras causas y no establece la conexión con el bruxismo hasta que el daño dental ya es visible.

 

El estrés, detrás de ocho de cada diez casos

La causa del bruxismo desmonta la idea de que se trata de un problema puramente dental. Según los datos clínicos que maneja el Dr. Leroy, aproximadamente el 80 % de los casos que atiende tiene su origen en el estrés psicológico, mientras que solo el 20 % restante responde a causas estructurales como la maloclusión, los tratamientos iatrogénicos previos, la disbiosis intestinal o el consumo de ciertos medicamentos, como antidepresivos o anfetaminas.

Esa prevalencia del origen estresante coincide con los datos del II Estudio de Radiografía del Autocuidado en Salud en España, publicado en 2026 por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP). El estudio revela que el 75,2 % de los españoles de entre 26 y 40 años declara que el trabajo afecta o podría afectar bastante o mucho a su salud mental, y que el 60,7 % de las mujeres afirma lo mismo respecto a la incertidumbre. El trabajo, la incertidumbre, las relaciones personales y los problemas económicos son los cuatro factores que más erosionan la salud mental de los españoles, en una tendencia de incremento leve respecto al año anterior. El Estudio Sanitas refuerza esa lectura: el 89,7 % de los españoles reconoce que el estrés influye en la salud de su boca, y el 65,4 % cree que el bruxismo aparece en situaciones de estrés, ansiedad o depresión.

Los factores de riesgo que el odontólogo detecta con más frecuencia en su consulta son el estrés vital, la sobrecarga mental, el burnout, el insomnio y los traumas físicos o psicológicos en el pasado del paciente. El bruxismo nocturno, además, se asocia a trastornos del sueño como la apnea obstructiva, en pacientes con sueño fragmentado y reflejos mandibulares. También en este punto el estudio de ANEFP aporta un dato relevante: Canarias figura entre las cuatro comunidades autónomas, junto con Cantabria, Murcia y Extremadura, con peor calidad de descanso nocturno, con un porcentaje significativo de población que declara un sueño irregular o malo. Además, un 33,4 % de los españoles no toma ninguna medida para mejorar la calidad de su sueño.

Cómo se diagnostica: más allá de lo que percibe el paciente

El diagnóstico no se basa únicamente en la percepción del paciente. El Dr. Leroy explica que la exploración combina la observación clínica del desgaste oclusal y de las fracturas dentales, la palpación de la musculatura masticatoria, una ortopantomografía (OPG) y la valoración del aspecto del ligamento estilomandibular, donde pueden detectarse calcificaciones asociadas a la patología.

Los signos clínicos que el odontólogo observa con más frecuencia en sus pacientes son el desgaste oclusal, las fracturas dentales, el dolor muscular a nivel de la ATM y las tensiones dolorosas en las regiones parietal y temporal de la cabeza. Los síntomas que refieren quienes acuden a consulta se concentran sobre todo en dos: dolor en la articulación temporomandibular y problemas de masticación.

La diferenciación entre bruxismo diurno y nocturno es clínicamente relevante. «El bruxismo diurno se trata a menudo de clenching, es decir, de apretar fuerte los dientes de forma semiconsciente. El nocturno se trata de bruxismo con rechinamiento inconsciente», aclara el Dr. Leroy, que añade: «Existen también casos de clenching sin rechinamientos».

El tratamiento: férulas digitales, equilibración y apoyo de otras terapias

El protocolo que aplica Costa Adeje Dental Center cuando diagnostica bruxismo se estructura en tres fases sucesivas: diagnóstico diferencial entre bruxismo y clenching, fabricación de férulas de descarga y equilibración ocluso-postural.

El tipo de férula prescrito depende de los síntomas del paciente, de la presencia de prótesis y de las edentaciones. La toma de impresión es digital y requiere dos citas: la primera para la impresión y la segunda para la entrega y el ajuste. Tras la entrega, el Dr. Leroy cita al paciente a los 15 días y al mes para verificar el ajuste, y después cada tres o seis meses, en función de la evolución del caso.

Cuando la férula no es suficiente, la clínica recurre a opciones complementarias. «En casos de dolor o problemas de posición de la ATM aplicamos toxina botulínica para reducir las contracciones musculares crónicas y derivamos a fisioterapia», explica el odontólogo. «También prescribimos de forma puntual relajantes musculares a corto plazo y antiinflamatorios».

El propio especialista admite que la tasa de abandono y recaída del tratamiento se sitúa en uno de cada cinco pacientes. La causa principal de las recaídas es el abandono de la férula o la falta de adherencia al protocolo de mantenimiento y revisiones.

Un caso clínico: deportista de 40 años con bruxismo nocturno y clenching diurno

El Dr. Leroy ha documentado un caso reciente, anonimizado, que ilustra la complejidad del abordaje. Se trata de una mujer de 40 años,  deportista de alto nivel, con bruxismo nocturno y clenching diurno, que presentaba dolor en la esfera neuromuscular de la ATM.

El protocolo combinó una férula blanda durante la práctica deportiva, para evitar el apriete asociado al esfuerzo físico, con una férula dura tipo Michigan de uso nocturno y diurno. Tras tres meses de tratamiento, la paciente presentó mejoras significativas en la sintomatología.

Derivaciones a otros especialistas

La complejidad del bruxismo obliga con frecuencia a derivar a los pacientes. El Dr. Leroy los envía a tres perfiles profesionales según la sintomatología dominante: a especialistas médicos cuando existen trastornos psiquiátricos asociados, a cirugía maxilofacial cuando hay dolor y problemas morfológicos con desgaste de la ATM, y a fisioterapia cuando el cuadro se concentra en estrés muscular con tensiones y dolores.

Cómo detectarlo y qué hacer para reducirlo

Para quien se reconozca en alguno de los síntomas descritos, el Dr. Leroy propone un autodiagnóstico en cuatro pasos. Primero, identificar si hay ruido nocturno de rechinamiento, que suele detectar la pareja. Segundo, comprobar si al despertarse por la mañana los dientes están apretados o la mandíbula tensa. Tercero, valorar la sensibilidad muscular en la zona de la ATM. Y cuarto, identificar si existen migrañas o cefaleas tensionales recurrentes.

Las recomendaciones que el odontólogo prescribe para reducir el bruxismo combinan estrategias antiestrés, productos naturales como el citrato de magnesio, las flores de Bach y la aromaterapia externa, y la toma de conciencia de los procesos de apriete dental durante el día. «Observarse a primera hora de la mañana, identificar en qué situaciones de estrés se aprietan los dientes y pedir cita son los pasos básicos», concluye el Dr. Leroy.

El bruxismo no se cura solo: cuanto más tiempo pase sin tratamiento, mayor será el daño sobre el esmalte, las restauraciones y la articulación temporomandibular.

El Digital Sur

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