El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se ha reunido con los vecinos de Barrio Nuevo para informarles sobre el avance de la segunda fase de las obras de ampliación y renovación de las redes de alcantarillado, que afectan principalmente a la calle Verodes.
El encuentro también permitió abordar las medidas previstas para reducir las molestias ocasionadas por los trabajos. En la reunión participaron la primera teniente de alcalde, Carmen Pérez; el concejal de Servicios Públicos, Carlos Tarife; y la concejala de Presidencia y responsable del distrito Centro-Ifara, Purificación Dávila.
Carlos Tarife explicó que “la actuación tiene como objetivo separar las redes de saneamiento, abastecimiento de agua y recogida de aguas pluviales, una intervención que requiere avanzar progresivamente por las distintas calles y que conlleva restricciones temporales de acceso y circulación, a medida que se desarrollan las obras”.
Dávila apuntó, al término de la reunión que “se ha acordado reforzar la vigilancia de los espacios de aparcamiento que se han puesto a disposición de los residentes, especialmente en el entorno de Quirón, en el barrio de Salamanca, en colaboración con la Policía Local, para favorecer que estas plazas puedan ser utilizadas por los vecinos de Barrio Nuevo”.
En lo referente a las cuestiones relacionadas con la movilidad, se planteó estudiar el refuerzo del servicio nocturno de la línea 902, con el objetivo de que la frecuencia de paso durante la última hora de la noche pueda pasar de 60 a 30 minutos, “una medida que busca facilitar los desplazamientos de los residentes mientras se prolonguen las afecciones al tráfico”, apuntó Carmen Pérez.
Las obras han avanzado desde la calle El Drago hacia la calle Verodes, por lo que será necesario mantener los cortes y las restricciones de acceso conforme progrese la intervención.
Tarife añadió que “el ritmo de ejecución dependerá de las características del terreno que se encuentre durante las excavaciones. En algunos tramos, como el de la calle El Drago, se han localizado zonas más rocosas, mientras que en la calle Verodes se han detectado terrenos más arcillosos, que podrían facilitar el avance de los trabajos”.
El Ayuntamiento mantendrá el contacto con los residentes para informarles de la evolución de la actuación y de las posibles afecciones, así como de las medidas que puedan adoptarse para compatibilizar el desarrollo de los trabajos con la movilidad y las necesidades cotidianas del barrio.







