San Quintín: nuestra historia, nuestra vocación

Día de la Policía Local de Arona

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Por Juan 4059, Agente de la Policía Local de Arona | Celebrar el día de nuestro patrón es también detenernos a recordar de dónde venimos, quiénes nos enseñaron y qué significa pertenecer a esta Policía Local.

Según la historia transmitida entre compañeros, San Quintín llegó a ser nuestro patrón a raíz de una intervención en la que los agentes de entonces tuvieron que emplearse a fondo ante un importante altercado. Al terminar, alguien expresó aquella frase tan habitual en la época: «¡Se formó la de San Quintín!». De aquella expresión nació una vinculación que terminó convirtiendo al santo en patrón de la que hoy es nuestra Policía Local de Arona.

Una historia sencilla, nacida en la calle y entre compañeros. Precisamente donde se ha construido buena parte de nuestra identidad.

En aquellos comienzos había hombres entregados al servicio, con una dedicación que iba mucho más allá del sueldo que percibían. Les movían la convicción, la responsabilidad y la vocación de ayudar. Con medios muchas veces escasos, respondían a las necesidades del municipio poniendo por delante su compromiso y su condición humana.

Quienes llegamos después tuvimos la fortuna de aprender a su lado. Nos transmitieron experiencia, compañerismo, capacidad de resolución y una manera de entender esta profesión que difícilmente cabe entera en un manual. Aprendimos observando, escuchando y compartiendo servicios; aprendimos cuándo hablar, cuándo escuchar, cuándo mantener la calma y cuándo actuar con firmeza, siempre dentro de la ley.

Hubo un relevo importante en el que aquella plantilla de unos veinticinco agentes pasó a acercarse a los sesenta. Llegamos con nuevos conocimientos y con ganas de trabajar, y encontramos en los veteranos una referencia para trasladar nuestra formación a la realidad de la calle. La legislación y la experiencia se complementaban: conocer la norma era imprescindible; saber aplicarla con criterio, proporcionalidad y humanidad también formaba parte del oficio.

Después fueron llegando otras promociones, de diez, once o doce compañeros. Su incorporación permitía mantener ese aprendizaje cercano, ese acompañamiento cotidiano con el que una generación iba preparando a la siguiente.

Con las dos últimas promociones, de treinta o más agentes en cada incorporación, el crecimiento fue distinto. A mi entender, nos faltaron instalaciones, medios y suficientes veteranos disponibles para acompañar como necesitaban a quienes llegaban. Esa dificultad ha debilitado una transmisión de conocimientos que durante años fue parte esencial de nuestra formación.

Reconocerlo debe servir para recuperar ese vínculo. Los nuevos compañeros merecen recibir la experiencia acumulada por esta plantilla, del mismo modo que nosotros tuvimos la oportunidad de recibirla.

También el mando necesita tiempo, escucha y conocimiento de la calle. Hoy nos dirigen nuevas generaciones que asumen sus responsabilidades con sus aciertos y sus errores. Desde el respeto a la jerarquía, considero necesario reivindicar el valor de la veteranía: su criterio, su serenidad y ese talante que ayuda a conducir una intervención y a mantener unido a un colectivo.

Día de San Quintín / Cedida por la Policía Local de Arona
Día de San Quintín / Cedida por la Policía Local de Arona

Arona ha sido, para muchos de nosotros, una auténtica escuela policial. La actividad turística, el ir y venir de personas y la diversidad de situaciones nos han exigido aprender continuamente. Aquí hemos afrontado conflictos, modalidades delictivas e intervenciones que hicieron de este municipio una referencia para otros compañeros de Canarias.

En ese trabajo se forjó una policía cercana al ciudadano, implicada, resolutiva y firme cuando las circunstancias lo exigían. Una policía cuya actuación debía responder a la ley y al servicio público, con independencia de las siglas políticas que gobernasen. Esa independencia profesional forma parte del legado que debemos cuidar.

Los tiempos cambian y nuestra profesión también. Disponemos de nuevos conocimientos y herramientas, pero seguimos necesitando aquello que sostuvo a quienes nos precedieron: compañerismo, criterio, humanidad y compromiso con la ciudadanía.

Porque los medios, las instalaciones, las condiciones laborales y las retribuciones no siempre estuvieron a la altura de lo que se nos pedía. Sin embargo, el valor humano de esta plantilla permitió responder una y otra vez a las exigencias del servicio.

En este día de San Quintín quiero felicitar a todos los compañeros y compañeras, a quienes empiezan, a quienes continúan y a quienes ya se jubilaron. Y dedicar un recuerdo especialmente sentido a quienes fallecieron, cuyo ejemplo y memoria siguen formando parte de nuestra historia.

Ojalá sepamos unir la preparación de las nuevas generaciones con la sabiduría de quienes recorrieron antes nuestras calles. Conocer nuestra historia nos ayudará a cuidar lo que somos y a mejorar lo que todavía podemos llegar a ser.

Feliz día de San Quintín, patrón de la Policía Local de Arona.

A quienes hicieron de este uniforme una forma de vida: gracias. Porque hay una vocación que permanece después del último servicio, y compañeros que seguirán siendo policías toda la vida.

Sin más un compañero que pronto, en años, finalizará esta etapa, Juan 4059.

Feliz día de San Quintin nuestro Patron.

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