Finaliza la segunda campaña arqueológica en el horno de brea de Camasverdes en Arico

Ya se han desenterrado el horno principal y el cocedero, donde se han recogido muestras de la antigua resina para su estudio.

La fotogrametría permitirá simular en 3D el funcionamiento de esta peguería del sur de Tenerife.

La línea de trabajo impulsada por la Dirección General de Patrimonio Cultural el año pasado está dando unos resultados inéditos.

La Dirección General de Patrimonio Cultural da por finalizada la segunda intervención arqueológica en el horno de brea y el conjunto de espacios habitacionales de Camasverdes en el término municipal de Arico en Tenerife. Se trata de un proyecto pionero que además de profundizar en la operativa funcional de este patrimonio industrial, pretende desenterrar los primeros momentos de la colonización en Canarias a través del estudio multidisciplinar de la economía tinerfeña entre los siglos XVI-XVII.

La campaña de este año, dirigida nuevamente por la empresa especializada Serventía, Gestión Patrimonial, consistió en terminar de excavar el horno principal, de unos 3,60 metros de profundidad, y ampliar el área de excavación en la zona del tendal. También se ha llevado a cabo una una limpieza general y topografía del conjunto de la cabaña, el corral y la supuesta era asociada, donde se sospecha que los pegueros convivían durante la larga temporada de faena. La complejidad constructiva del lugar ha generado que se trabaje en una próxima tercera fase de intervención arqueológica.

Después de más de 2 meses de trabajo de campo, se ha descubierto el modelo de producción de esta peguería del sur de la isla donde el horno principal, el cocedero y el tendal se encuentran en un relativo buen estado de conservación. Por otro lado, en la región del horno de brea han aparecido fragmentos cerámicos a torno, algunos pigmentados en verde, a partir de los cuales se pueden reconstruir las formas de los recipientes que, a todas luces, datan del siglo XVI y son de procedencia probablemente sevillana.

Cabe recordar que la producción de pez, brea o pegue en las islas con mayor masa forestal fue una de las actividades más prósperas en Tenerife, Gran Canaria, La Palma y El Hierro durante los siglos XVI y XVII. Los hornos de brea transformaban, a través de la combustión, la resina del pino canario en una especie de alquitrán que era utilizado para la impermeabilización y calafateo de los barcos de madera.

En este sentido, no hay demasiados estudios sobre Canarias en el siglo XVI, un hecho que preocupa a la directora general de Patrimonio Cultural, Nona Perera, la cual insistió durante una visita al enclave arqueológico, en la necesidad de seguir “fomentando la investigación de esta parcela del pasado canario” desde la administración pública.

Perera hizo hincapié en que “el número de hornos de brea que se han contabilizado se cifra en 150 unidades” pero “este año se continúa en el mismo porque se están obteniendo unos resultados excepcionales dado el buen estado de conservación de este espacio”, sostiene. Al ser la primera vez que se excava un horno de brea en el Archipiélago, toda la información que se obtenga bajo tierra va a ser novedosa.

Según el arqueólogo y codirector del proyecto, Sergio Pou, “desde hace mucho tiempo la arqueología se ha vinculado únicamente a lo aborigen, sin embargo, la arqueología se puede relacionar con otras épocas de la historia y resultar sorprendentemente reveladora”. De hecho, “hay una etapa de la historia que es muy interesante, el siglo XVI, es la época del contacto y del salto del Viejo Mundo al Nuevo Mundo y Canarias está en medio”, subraya.

Metodología de trabajo

El estudio y análisis de las fuentes documentales es el primer paso a seguir en este tipo de intervenciones, sin embargo “hay un montón de preguntas que los documentos no nos responden y la arqueología sí como, por ejemplo, la ingeniería, la dinámica de fluidos o la ingeniería de vasos comunicantes”, declara Pou, “por eso es importante establecer pautas interdisciplinares entre historiadores y arqueólogos”.

A falta de entregar las memorias finales, esta segunda fase ha ampliado notablemente el conocimiento sobre los hornos de brea desde el punto de vista de la ciencia arqueológica. La excavación en el interior de las estructuras que componen esta “fábrica” ha permitido recoger muestras tanto de las unidades estratigráficas como de sedimentos, carbón e incluso restos de resina antigua para analítica geoquímica, antracológica y micromorfológica. Entre los vestigios encontrados hay resina petrificada, elementos de construcción, fragmentos cerámicos, carbones, maderas y sedimentos susceptibles de un examen desde la arqueología y las múltiples ciencias que le asisten.

A través de las nuevas tecnologías, específicamente la técnica de la fotogrametría, se va a poder “hacer un modelo en 3D de todo este sistema y ponerlo en funcionamiento”, adelanta el arqueólogo. De esta forma, se realizarán simulaciones de escenarios probables, “poniendo determinada cantidad de tea en la zona alta, se podría determinar cuánta resina se consigue y como se recogía en el tendal”. Para Pou, “al ver todo ese proceso de manera digital, nos daría muchas respuestas”.

La memoria final correspondiente a esta actuación, se entregará a finales de año con el estudio de las unidades estratigráficas, el examen de los materiales arqueológicos, el análisis de las estructuras y la secuencia estratigráfica correspondiente, y quedará a disposición del público en general para otros estudios e investigaciones.

 

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