Adeje acoge un foro sobre sanidad vegetal y transición agroecológica

Las restricciones legales, sobre todo en la Unión Europea, la mayor concienciación social sobre la conservación de la biodiversidad y la creciente demanda de productos agrícolas sin residuos plaguicidas están impulsando la transición agroecológica en el sector agrario, que implica, entre otros aspectos, el establecimiento de métodos de protección de cultivos respetuosos con el medio ambiente.

Las instituciones canarias, desde el Gobierno autonómico y el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) hasta el Cabildo de Tenerife, pasando por la Fundación Instituto de Agroecología y sostenibilidad (FIAES), la Cátedra Cultural de Agroecología Antonio Bello y la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN,) se han unido para apoyar el encuentro internacional “La sanidad vegetal en cultivos mediterráneos y subtropicales. Retos ante una transición agroecológica”, que se celebrará del 27 al 29 de octubre en el Centro de Desarrollo Turístico Costa Adeje (Tenerife).

Organizado por Phytoma, este encuentro se alinea con los objetivos europeos para aumentar la superficie de producción ecológica y lograr un sistema alimentario “justo, saludable y ecológico”.

Representa, por tanto, una oportunidad para debatir sobre las estrategias, técnicas y nuevos recursos que hay que incorporar en el manejo de los cultivos.

En este foro se reunirán los principales expertos en agroecología, término que surgió en Latinoamérica en los años 70 del pasado siglo, “como una respuesta al modelo de agricultura intensiva, que conllevaba un deterioro de los recursos naturales, el agotamiento del suelo, un desequilibrio cada vez más alto de los agrosistemas y una desigualdad creciente”, explica José Luis Porcuna, de la Fundación Instituto de Agroecología y Sostenibilidad (FIAES) y alma máter de este encuentro.

La agroecología pretende encarar la crisis ecológica y los problemas medioambientales y sociales existentes, desde una perspectiva global, considerando que todos los elementos están interconectados y por lo tanto son interdependientes. Desde su aparición, la agroecología fue tomando posición poco a poco en universidades y centros de investigación de todo el mundo, y fue considerada por muchos movimientos sociales como un instrumento útil para dar fundamentos agronómicos, sociopolíticos y económicos a sus propuestas.

Miguel A. Altieri, profesor emérito de Agroecología en la Universidad de California y principal teórico de este modelo, cree que “el cambio climático y la pandemia de la Covid-19 han creado condiciones para que la agroecología adquiera una nueva relevancia, sugiriendo caminos para reconstruir una agricultura más diversificada y resiliente que sea capaz de enfrentar las crisis del futuro”.

Altieri, que también participa en el encuentro organizado en Tenerife, defiende que la protección de cultivos en este nuevo paradigma se apoya en tres pilares: la recuperación de hábitats naturales, romper el monocultivo con diseños diversificados que promuevan la fauna benéfica y revitalizar orgánica y biológicamente los suelos. “En el futuro, el manejo de plagas tendrá que basarse cada vez más en conceptos ecológicos para favorecer los procesos naturales y las interacciones biológicas que optimicen las sinergias para que las granjas diversificadas puedan patrocinar su propia fertilidad del suelo, protección de cultivos y productividad a través de la activación de la biología del suelo, el reciclaje de nutrientes, el incremento de artrópodos beneficiosos y antagonistas”.

Clara Nichols, compañera de Altieri en la Universidad de California, coincide con este en que “los agricultores pueden reducir sustancialmente la incidencia de plagas haciendo que sus cultivos sean menos vulnerables a ser invadidos por estas y quebrando el monocultivo mediante esquemas de diversificación que optimicen el hábitat para la fauna benéfica”. Entre las estrategias de diversificación, Nichols cita el manejo de malas hierbas que puedan ofrecer recursos a los enemigos naturales de las plagas; los policultivos, en los que dos o más cultivos se establecen simultáneamente y lo suficientemente juntos de manera que puedan obtener la máxima complementariedad de las especies en la mezcla; y el uso de cubiertas vegetales en los cultivos o enriquecer la flora en los bordes de las plantaciones, que favorecen la mayor abundancia y eficiencia de depredadores y parasitoides.

“La restauración del control natural en los agroecosistemas por medio del manejo de la vegetación no solo sirve para regular las poblaciones de las plagas, sino que también ayuda a conservar energía, mejorar la fertilidad del suelo, minimizar los riesgos frente al cambio climático y reducir la dependencia de los recursos externos. El objetivo final del diseño agroecológico es la integración de los componentes de forma que se mejore la eficiencia biológica y se mantenga la productividad y sostenibilidad del agroecosistema”, afirma Nichols, que también intervendrá en el encuentro internacional organizado en Canarias.

¿Es la agroecología la respuesta para lograr un sistema alimentario saludable y sostenible que sea, además, capaz de alimentar a una población mundial cada vez mayor? Producir más con menos es el gran reto de la agricultura, y en este sentido, “la sanidad vegetal en cultivos mediterráneos y subtropicales. Retos ante una transición agroecológica” pretende abrir un gran dialogo sobre las dificultades y oportunidades de esta transición desde la perspectiva fitosanitaria.