San Juan de Dios de Tenerife incorpora la modalidad fast-track y la neuromonitorización en la cirugía de tiroides

La modalidad fast-track y la neuromonitorización en las intervenciones de tiroides permiten que la cirugía sea ambulatoria, con solo unas horas de ingreso y la protección de los nervios laríngeos gracias a un sensor ubicado a la altura de las cuerdas vocales.

El Hospital San Juan de Dios de Tenerife ha incorporado, dentro del área de cirugía general, la cirugía de tiroides mediante el proceso fast-track, una modalidad de cirugía que permite al paciente volver a casa dentro de las primeras 24 horas tras su intervención evitando trastornos en su actividad habitual.

El especialista en cirugía endocrina del Hospital San Juan de Dios, Julio Jordán, explica que se trata de una intervención que requiere un abordaje integral de todas las áreas clínicas implicadas, como son cirugía general, anestesiología, endocrinología y personal de enfermería, y que utiliza técnicas poco invasivas, facilitando la rápida recuperación del paciente, quien, superado el período de reanimación postanestésica, puede regresar a su domicilio con la prescripción del tratamiento que requiera.

Habitualmente, este tipo de intervenciones relativas a la glándula tiroides son las que se practican al diagnosticarse nódulos en la glándula, o cuando existe una resistencia a la medicación para el control de la función tiroidea.

Intervención con neuromonitorización

En el avance del tratamiento de esta patología, el Hospital San Juan de Dios de Tenerife ha implementado también la operación de tiroides con neuromonitorización, una técnica que reduce en un alto porcentaje el riesgo de dañar los nervios laríngeos que permiten el movimiento de las cuerdas vocales y el habla. Estos nervios se encuentran muy cerca del tiroides, por lo que, además de la visualización, la  monitorización durante la intervención permite identificar con mayor facilidad estas estructuras y así, protegerlas.

Según explica Julio Jordán, para esta intervención colocan un sensor a la altura de las cuerdas vocales del paciente a través del tubo endotraqueal, de modo que se está detectando en todo momento la respuesta del nervio al estímulo eléctrico que el está recibiendo hasta el final del procedimiento. Todo ello facilita que el trabajo en quirófano sea mucho más preciso que con técnicas habituales y, de esta manera, se minimicen las posibles complicaciones que pudieran surgir, como podría ser la alteración de la voz.

 

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