La madrugada del pasado martes, 6 de octubre, el centro de Los Cristianos, en el municipio de Arona, fue escenario de un grave incidente cuando un incendio arrasó con cinco motocicletas que se encontraban correctamente estacionadas. El suceso, que tuvo lugar en la céntrica Avenida La Habana, muy cerca del recinto portuario, dejó cuatro de los vehículos totalmente reducidos a su chasis y un quinto gravemente afectado por la intensidad de las llamas.
La voz de alarma se registró a la una y diez de la madrugada, momento en el que el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2 del Gobierno de Canarias recibió una llamada alertando del fuego. Ante la amenaza de que el incendio se extendiera a los inmuebles cercanos o al mobiliario urbano, se activó de inmediato un amplio operativo de emergencias.
Desde la sala operativa se movilizó a los Bomberos del Consorcio de Tenerife, a los Bomberos Voluntarios de Adeje, así como a efectivos de la Policía Local de Arona y de la Policía Nacional. Los primeros en personarse en el lugar de los hechos fueron los agentes policiales de ambos cuerpos, quienes actuaron con rapidez para tratar de salvar algunas de las motocicletas y proteger los contenedores de basura próximos, intentando contener la situación hasta la llegada de los equipos de extinción.
Posteriormente, las dotaciones de bomberos tomaron el relevo y trabajaron arduamente hasta sofocar por completo el fuego. A pesar de los esfuerzos, las imágenes posteriores al suceso evidencian la enorme magnitud de los daños materiales. Por el momento, no han trascendido los detalles concretos ni se ha informado oficialmente sobre las causas que pudieron originar el fuego.
Más allá del siniestro, la polémica se ha centrado en la gestión del escenario posterior al incidente. Durante toda la mañana del martes y a lo largo de la jornada de este miércoles, los restos de las motocicletas continuaban expuestos en plena vía pública. Según la información disponible las autoridades municipales no han dictado una orden de retirada cautelar, repitiendo una dinámica en la que los vehículos siniestrados quedan abandonados en la calle a la espera de que sus propietarios los retiren por sus propios medios.






