Auxilian a dos españolas víctimas de violencia de género en Palestina y Praga

Una de las mujeres,  casada con un ciudadano palestino desde 2017, vivía recluida junto a su hija de 4 años en casa de sus suegros sufriendo agresiones físicas por parte de su marido y sin libertad de movimientos.

En el otro caso, la víctima vivía incomunicada en la República Checa, sin acceso a su teléfono móvil ni a su tarjeta bancaria, sufriendo constantes amenazas de muerte así como de quitarle sus hijos si intentaba escapar de esa situación.

La asistencia recibida por parte de los Agregados de Interior de la Policía desplegados en el extranjero ha posibilitado el regreso a España de las mujeres junto con sus hijos.

Agentes de la Policía Nacional han auxiliado a dos ciudadanas españolas víctimas de violencia de género en el extranjero. Una de las mujeres residía en la ciudad palestina de Hebrón. Casada con un ciudadano palestino desde 2017, vivía recluida junto a su hija de 4 años en casa de sus suegros sufriendo agresiones físicas por parte de su marido y sin libertad de movimientos. En el otro caso, la víctima vivía incomunicada en Praga, sin acceso a su teléfono móvil ni a su tarjeta bancaria, sufriendo constantes amenazas de muerte así como de quitarle sus hijos si intentaba escapar de esa situación. La asistencia recibida por parte de los Agregados de Interior de la Policía desplegados en el extranjero ha posibilitado el regreso a España de las mujeres junto con sus hijos.

Recluida desde hace un año en Hebrón

La Policía Nacional ha participado en la liberación de una mujer y su hija menor de 4 años, ambas españolas con residencia en la ciudad palestina de Hebrón, en colaboración con el Consulado General de España en Jerusalén.

La víctima, casada con un ciudadano palestino desde 2017, sufría malos tratos. Así lo refirió cuando contactó con el Consulado General de España en Jerusalén el pasado 10 de enero, manifestando su pretensión de huir a nuestro país con su hija por la situación de reclusión que padecía desde hacía un año en casa de sus suegros, con agresiones físicas por parte de su marido, sin libertad de movimientos y con privación de alimentos y recursos económicos.

La mujer había comunicado estos hechos a la policía local de Hebrón, si bien no obtuvo una solución a la situación sufrida y tampoco quería denunciarlos pues, aparte de por su integridad, temía que la validez del permiso que su marido le había firmado, autorizándola para viajar a España con la niña, se viera comprometida y pudieran quitarle a la menor.

Gracias a las gestiones realizadas por el Consulado General de España en Jerusalén con las autoridades israelíes, se consiguieron acelerar y obtener los permisos necesarios para que madre e hija volaran a España el lunes 18 de enero. Para ello resultaron imprescindibles las urgentes gestiones realizadas en el ámbito administrativo por los miembros de la diplomacia española en Israel, pero también las labores de apoyo y asesoramiento a la víctima, quien ha manifestado su intención de denunciar lo ocurrido ante las autoridades españolas.

Maltratada física y psicológica en Praga

En otra actuación realizada, en esta ocasión en colaboración con las autoridades de la República Checa y con la Embajada de España en ese país, se ha logrado la repatriación de una mujer española que, presuntamente, estaba siendo maltratada por su pareja. Junto a ella, también han sido repatriados sus dos hijos, ambos menores de edad.

Las investigaciones policiales comenzaron cuando se tuvo conocimiento del presunto maltrato sufrido por una mujer, de nacionalidad española, pareja de un individuo checo con el que residía en Praga junto a sus dos hijos, de tres y un año de edad. Esa información incluía un parte médico en el que constaba que la víctima había sido atendida por una agresión reiterada por parte de su novio, presentando hinchazón en ambos labios, dolores en la cabeza, espalda y piernas.

El padre de la víctima, al tener conocimiento de estos hechos, se puso en contacto con la Embajada de España en Praga para informarles del maltrato físico y psicológico que estaba viviendo su hija, así como que se encontraba privada de libertad de movimientos. Además, les hizo constar que temía por su vida y la de sus nietos.

La Embajada de España contestó al requerimiento indicando que, esa misma mañana, había estado en contacto con la víctima, asistiéndola en labores de traducción y facilitándole un teléfono de guardia de 24 horas. Asimismo, le manifestaron que la Policía Checa ya tenía conocimiento del maltrato que se estaba produciendo.

Aprovechó la ausencia de su pareja para escapar hasta la Embajada

Por otra parte, la Policía Nacional pudo conocer, a través de la familia, que la mujer vivía incomunicada sin acceso a su teléfono móvil ni a su tarjeta bancaria, sufriendo constantes amenazas de muerte así como de quitarle sus hijos si intentaba escapar de esa situación. Los agentes realizaron gestiones con la Embajada de España quienes les comunicaron que habían contactado con la víctima, quien manifestó que se había reconciliado con su pareja y que estaban todos bien. Alegó, además, que había tenido un episodio de estrés provocado por las circunstancias del encierro prolongado, unido al hecho de tener dos niños tan pequeños.

Unos días más tarde, se tuvo conocimiento de que la situación de la víctima no había cambiado en absoluto y que había fingido durante su conversación con el personal de la Embajada al sentirse coaccionada, ya que estaba su pareja delante y no le permitía hablar con nadie si no era en su presencia.

Por este motivo, la Policía Nacional volvió a contactar con la Agregada de Interior en Praga, a la que informó de estos nuevos hechos, así como que la víctima iba a aprovechar la ausencia de su pareja para escaparse a la Embajada junto a sus hijos y, así, poder refugiarse allí e intentar que les expidieran documentación para poder coger un vuelo y regresar a España.

Finalmente, la víctima y sus hijos llegaron a la Embajada, donde les auxiliaron y les expidieron la documentación necesaria para que pudieran regresar a España. Ese mismo día, la mujer y los dos menores aterrizaron en territorio nacional sin incidente alguno, siendo recibidos por su familia.