Loro Parque en Puerto de la Cruz, ha dado la bienvenida a una nueva cría hembra de delfín mular (Tursiops truncatus), que llegó al mundo tras un parto natural exitoso. La recién nacida permanece junto a su madre, Luna, bajo la supervisión del equipo de cuidadores y veterinarios de la Embajada Animal, quienes garantizan su bienestar desde el primer momento.
Este nacimiento se suma a los más de 10 registros recientes de crías en distintas especies durante los últimos tres meses en Loro Parque, consolidando una etapa especialmente activa en materia de reproducción.
“Estamos viendo cómo la vida se abre camino en nuestra embajada animal, lo que nos llena de alegría y pone de relieve el excelente trabajo de nuestros profesionales”, afirma el presidente del Grupo Loro Parque, Wolfgang Kiessling.
“La reproducción en los zoológicos es una herramienta esencial para la conservación de las especies amenazadas. Aunque el delfín mular no está globalmente amenazado, el conocimiento científico que aporta —sobre biología reproductiva, bienestar, veterinaria y cuidados maternos— es clave y será decisivo para salvar otras especies de delfín que ya están en peligro crítico”, explica el director de Loro Parque Fundación, Javier Almunia.
El equipo del delfinario del parque ha habilitado su amplia piscina médica, la segunda más grande de estas instalaciones, para que madre y cría puedan desenvolverse con total libertad. En este espacio, la recién nacida y su progenitora muestran sus comportamientos naturales, nadando y alimentándose en perfecta coordinación.
Aunque el estado de conservación del delfín mular en la naturaleza se clasifica como de “preocupación menor”, la especie enfrenta diversas amenazas provocadas por la actividad humana, como capturas accidentales en artes de pesca o la disminución de presas debido a la sobreexplotación pesquera. Cada año, más de 300,000 cetáceos se enredan y mueren en redes de enmalle y otros aparejos dañinos.
“La reproducción en los zoológicos también es positiva para el bienestar de los animales: les permite vivir conductas naturales básicas de los mamíferos, como la gestación, el parto, la lactancia y los cuidados maternos. Además, la presencia de crías enriquece al grupo: sus juegos y su curiosidad generan más interacción positiva y fortalecen la estructura social”, finalizó Almunia.