Un fin de semana sin vigilancia puede bastar para que el cableado recién instalado en una obra desaparezca y, con él, los plazos de entrega. Es una situación que conoce bien el sector residencial, donde el 63,1% de los profesionales asegura haber sufrido robos de cobre, según el Informe de Criminalidad 2026 de BauWatch, compañía especializada en videovigilancia móvil con Inteligencia Artificial. El estudio, difundido este 27 de octubre desde Madrid, se ha elaborado a partir de 4.100 entrevistas a profesionales de la construcción en 11 países europeos.
Los robos de cobre han saltado a los titulares en los últimos meses por los casos en líneas ferroviarias, plantas solares o puntos de recarga de vehículos eléctricos, y por operaciones policiales como la Operación CERES 2.0 de la Guardia Civil en chatarrerías. Sin embargo, el informe pone el foco en la cara menos visible del fenómeno: el que se vive tras las vallas de las obras, donde el impacto se mide en retrasos y sobrecostes para las empresas.
El cobre, por delante de herramientas y cableado
De acuerdo con los datos de BauWatch, el 50,8% de los profesionales españoles encuestados señala el cobre como el material más sustraído en las obras del país. Le siguen las herramientas, mencionadas por el 43%, y el cableado, por el 39,8%.
La vivienda, la más expuesta
El problema no afecta por igual a todos los tipos de obra. Entre quienes trabajan en promoción y rehabilitación de viviendas, el 63,1% sitúa el cobre entre los materiales más robados en sus proyectos, una cifra que supera en más de 15 puntos a la de quienes se dedican a la construcción comercial, donde el porcentaje es del 47,2%.
El dato contrasta con la evolución general. Según el informe, el robo de cobre ha descendido en el conjunto del sector respecto a 2025, cuando lo señalaba el 62,2% de los encuestados. A pesar de ese descenso, sigue siendo el material más sustraído en las obras españolas.
Ofertas de material sospechoso: un tráfico habitual
El estudio también analiza qué ocurre con el material una vez que sale de la obra. Se preguntó a los profesionales con qué frecuencia ellos mismos u otras personas de sus obras han recibido ofertas de material sospechoso o robado para el proyecto en el que trabajaban. El 66,2% afirma que ocurre a menudo o de vez en cuando, mientras que solo un 14,4% asegura que nunca le ha pasado. Para el 28,8%, estas ofertas son frecuentes.
Por tipo de obra, la cifra más alta se registra en las infraestructuras viarias y de tráfico, donde el 41,3% de los profesionales recibe con frecuencia este tipo de propuestas.
Delincuentes cada vez más profesionales
En cuanto al perfil de los autores, el 81% de los profesionales que han sufrido un incidente reciente considera que quienes lo cometieron actuaron de forma profesional, y casi uno de cada cuatro (23%) los califica como muy profesionales. Esta percepción coincide con otra tendencia recogida en el informe: el 61,8% de los profesionales españoles cree que el delito en obra es cada vez más sofisticado, por encima de la media europea (56,9%), y un 34,3% detecta tácticas más sigilosas.
Retrasos, sobrecostes y paralizaciones
Estos incidentes tienen un impacto directo en la ejecución de los proyectos. En 2026, el 44,8% de las obras en España sufrieron retrasos a causa de delitos, 6,2 puntos más que el año anterior y por encima de la media europea, situada en el 40,2%. Además, el 26,9% superó el presupuesto previsto y el 15,5% llegó a paralizarse.
Ignacio González Medina, director general de BauWatch España, explica que el debate público sobre el robo de cobre suele centrarse en el vandalismo o en las chatarrerías, pero que los datos muestran otra realidad dentro de las obras: «un tráfico constante de material que alimenta el propio sector y que golpea de lleno la ejecución de los proyectos». Añade que, cuando se roba el cableado o el cobre de una obra, no solo se pierde el material, sino que se paralizan los trabajos, lo que genera «retrasos de semanas y sobrecostes inasumibles».
La prevención, desde la licitación
Ante este escenario, BauWatch recomienda incorporar la seguridad desde las fases de licitación y presupuesto, en lugar de abordarla después de que se produzca un incidente. Entre las medidas que propone figuran el control de accesos, la protección del material recién instalado y una vigilancia con Inteligencia Artificial que permita detectar y verificar las intrusiones a tiempo, especialmente en los periodos sin actividad, como las noches y los fines de semana.






