La IA ya vigila pagos y denuncias en las empresas, pero los administradores siguen respondiendo ante la ley penal

Un abogado advierte de que delegar el control en algoritmos no exime al directivo de su deber de vigilancia

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Las empresas empiezan a confiar a herramientas de inteligencia artificial tareas de control tan sensibles como la revisión de transacciones, la detección de pagos sospechosos o la gestión de los canales de denuncia. Este avance se produce en un momento en que el Reglamento europeo de IA ya aplica parte de sus obligaciones, mientras que otros plazos han sido reajustados por el Reglamento Ómnibus Digital. En este contexto, el abogado Diego Cabezuela Sancho, senior partner de Círculo Legal y presidente de Inlaw Alliance of Lawfirms, plantea el debate en el terreno penal con una pregunta: “¿Se podrá traspasar completamente en el futuro la función de control a los algoritmos, liberando a los administradores de su condición de garantes?”.

La respuesta, por ahora, es negativa. El propio letrado admite que la idea de que una máquina releve por completo a la persona que dirige la empresa pertenece todavía al terreno de la fantasía, aunque no descarta que cambie: “Por ahora suena a ciencia ficción, claro, pero la era de la IA no ha hecho más que empezar”.

El deber de vigilancia no se delega en una máquina

El derecho penal vigente exige a cualquier persona con mando que vigile a quienes están bajo su control y evite los delitos que estos puedan cometer, ya sea por acción, por omisión o por un mal control de los riesgos. La delegación de funciones en un directivo traslada parte de ese deber, pero el criterio de los tribunales sigue siendo el mismo, según recuerda Cabezuela: “lo determinante para la responsabilidad del Administrador es que conozca o haya debido conocer los hechos delictivos”.

Esto significa que el administrador continúa siendo garante de lo que ocurre en su empresa aunque los controles los ejecute un algoritmo y no una persona.

El abogado señala además que los sistemas de compliance “tienen vida propia y pasan por encima de los propios administradores”. En ese marco, una herramienta automatizada puede reforzar la estructura de control de la empresa, pero también puede generar alertas que el administrador no podrá ignorar. Entre los indicios que hoy pesan contra un consejero figura precisamente la desidia reiterada ante señales de alarma que han quedado documentadas.

Las defensas del administrador no cambian con la tecnología

Mientras la tecnología avanza, la protección del administrador sigue descansando en los mismos elementos: una delegación bien estructurada, un asesoramiento lícito ante situaciones dudosas, una reacción rápida y documentada ante las alertas y un programa de compliance riguroso que se aplique de verdad y no quede solo sobre el papel.

El senior partner de Círculo Legal resume la situación en una idea: se trata de un terreno en el que “los administradores han de extremar permanentemente la atención”.

El Digital Sur

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