El colectivo de trabajadores por cuenta propia ha dicho “basta“. En una movilización sin precedentes por su coordinación territorial, miles de trabajadoras y trabajadores autónomos tomaron las calles ayer, domingo 30 de noviembre, en una protesta simultánea celebrada en 21 ciudades de toda España. Bajo el paraguas de la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos, la jornada pacífica, familiar y de enorme participación, sirvió para lanzar un ultimátum al Gobierno: o se atienden sus reivindicaciones en una mesa de diálogo o el movimiento no se detendrá.
Los manifestantes, provenientes de todos los sectores productivos, denunciaron una situación de “asfixia” y reclamaron condiciones dignas de trabajo y una protección social equivalente a la de cualquier asalariado. “No pedimos privilegios: pedimos justicia y dignidad para millones de autónomos”, fue la consigna principal de un colectivo que se reivindica como “el motor real de este país” y “el corazón que late en cada barrio”.
Un mapa de la indignación: 21 ciudades
La marea de protesta se extendió por gran parte de la geografía nacional. Las concentraciones tuvieron lugar de forma coordinada en Barcelona, Bilbao, Ceuta, Fuerteventura, Girona, Gran Canaria, Huesca, Ibiza, Lanzarote, Madrid, Málaga, Mallorca, Murcia, Oviedo, Salamanca, Santander, Santiago, Sevilla, Tarragona, Tenerife y Valencia.
En todas estas plazas se leyó un manifiesto oficial cargado de emotividad y exigencias técnicas, donde se alternó el agradecimiento a los asistentes con un tono enérgico contra un sistema que, aseguran, les “ha dado la espalda”.
Las exigencias económicas: Cuotas, IVA y deducciones
El núcleo de la protesta se centró en la inviabilidad económica de muchos negocios. Los manifestantes exigieron una revisión inmediata y justa de las cuotas, reclamando un sistema proporcional a los ingresos reales. “Es inaceptable pagar incluso cuando no facturamos; el sistema actual nos endeuda”, rezaba el manifiesto, rechazando las cuotas mínimas y los pagos durante periodos de enfermedad. En materia fiscal, las demandas fueron exhaustivas:
• Rebaja drástica de la carga fiscal.
• Aplicación urgente de la exención del IVA para facturaciones inferiores a 85.000 euros, recordando que Europa tendió la mano a esta medida en 2020 para aligerar la “mochila de plomo” que supone este impuesto.
• Fin al papel de “recaudadores del Estado”: Se exige que el IVA y las cotizaciones de los empleados vayan directamente a la Agencia Tributaria sin intermediación del autónomo, evitando tensiones de tesorería y sanciones por adelantar dinero que no les pertenece.
• Inversión tecnológica: Reclaman la deducción inmediata del 100% de todas las herramientas y tecnología adquirida, para obtener liquidez al momento y no tras años de amortización.

Protección social: El derecho a enfermar y al duelo
Uno de los puntos más sensibles de la jornada fue la denuncia del desamparo social. Los autónomos reclamaron una protección equiparable a la de los asalariados, destacando la necesidad de un “paro real”, ya que el sistema actual de cese de actividad es calificado como un “muro” que solo cubre al 10% de quienes cierran sus negocios. Asimismo, se exigió:
• Derecho efectivo a la conciliación familiar y laboral.
• Permisos remunerados en situaciones de enfermedad grave.
• Sustitución con cotización reducida durante bajas, maternidad o cuidado familiar.
• El “derecho al luto”: Un reconocimiento específico para que un día de duelo no signifique pérdidas irreversibles o el hundimiento del negocio.
• Acceso a recursos de apoyo psicológico y económico en crisis personales.
Burocracia y patrimonio: “La casa es intocable”
El manifiesto oficial dedicó un apartado contundente a la administración pública, exigiendo el fin de la “burocracia del miedo”. Solicitan una ventanilla única, formularios claros y que Hacienda y la Seguridad Social abandonen la “jerga jurídica arcaica” para usar un lenguaje comprensible y una actitud de acompañamiento, no punitiva.
Quizás la petición más emotiva y aplaudida fue la relativa a la protección del patrimonio personal. Los convocantes exigieron la separación estricta del patrimonio empresarial y personal, blindando la vivienda habitual ante posibles deudas o errores administrativos. “El autónomo no es el aval permanente del sistema; un error no puede poner en riesgo la casa de una familia”, sentenciaron.
Símbolo de lucha y continuidad
La jornada concluyó con un gesto simbólico en todas las ciudades: los manifestantes levantaron sus manos pintadas de rojo frente a sus rostros, en señal de “stop”, visualizando el lema “Basta Ya“.
La Plataforma por la Dignidad de los Autónomos ha sido clara en su mensaje final: esto es solo el comienzo. Advierten que el movimiento ciudadano no piensa detenerse y seguirá movilizado hasta que el Gobierno escuche estas reivindicaciones. “Nos han escuchado en la calle, y ahora deben escucharnos en las instituciones. Juntos no somos vulnerables, somos imparables”.






