La Asociación de Líneas Aéreas (ALA), organización que según indica aglutina el 85% del tráfico aéreo en España, ha reclamado este lunes que la revisión del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS) tenga en cuenta el sobrecoste que supone el uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF) y que contribuya a impulsar su utilización mediante mecanismos de apoyo. La patronal, que ha difundido sus previsiones en Madrid, sostiene que la acumulación de obligaciones medioambientales puede poner en riesgo la conectividad aérea.
Un invierno con más plazas, pero con “un nivel de incertidumbre muy alto”
La asociación ha anunciado una previsión de 145,6 millones de plazas programadas para la temporada de invierno de 2026, que abarca desde octubre de 2026 hasta marzo de 2027. La cifra supone un 5,5% más que en el mismo periodo del año anterior. ALA matiza, no obstante, que el dato está sometido a un nivel de incertidumbre muy alto, por lo que habrá que ir viendo cómo evoluciona la temporada. Las aerolíneas se mueven en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y el encarecimiento del combustible.
Con estas previsiones, la asociación anticipa un nuevo récord histórico de pasajeros al cierre del año. La proyección da continuidad al comportamiento de los primeros nueve meses del ejercicio, en los que se alcanzaron los 257 millones de pasajeros hasta septiembre, un 4,1% más que en el mismo tramo del año anterior.
Gándara: el récord convive con la presión sobre los márgenes
El presidente de ALA, Javier Gándara, ha destacado que, aunque las proyecciones son muy positivas y confirman que el sector volverá a superar sus propios máximos históricos, los datos deben analizarse con mucha prudencia por las tensiones geopolíticas internacionales y el encarecimiento del combustible.
“Seguimos en una sólida senda de crecimiento que nos sitúa en un escenario propicio para alcanzar cifras récord de tráfico aéreo al cierre de este ejercicio. Sin embargo, este contexto está marcado por la incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas y del fuerte encarecimiento del queroseno, cuyo diferencial de precio frente al del crudo (el denominado crack spread) se ha disparado. Esta situación está reduciendo drásticamente los márgenes de beneficio de las aerolíneas a escala global, sin que exista visibilidad sobre cuánto tiempo se prolongará, lo que añade incertidumbre al sector”, ha afirmado.
El ETS: 110 millones de derechos que ALA considera insuficientes
En relación con la revisión del ETS, ALA considera que los 110 millones de derechos adicionales reservados para incentivar el uso de SAF son claramente insuficientes para compensar el sobrecoste al que las aerolíneas están obligadas por el Reglamento RefuelEU. Por ello, reclama que ese Fondo de Derechos se aumente hasta los 500 millones.
La asociación advierte además de que esta normativa elevaría sustancialmente la factura medioambiental de las compañías al ampliar su ámbito geográfico de aplicación hasta los 5.000 kilómetros de distancia desde el centro de Europa. A su juicio, ello pondría en peligro la continuidad del sistema global de compensación y reducción de emisiones auspiciado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), conocido como CORSIA. ALA pide también al Gobierno que establezca incentivos para favorecer el consumo y la producción de SAF y acelerar la transición energética del sector aéreo.
La patronal avisa de que la acumulación de obligaciones medioambientales y el aumento de los costes asociados a su cumplimiento pueden afectar a la competitividad de las aerolíneas y poner en riesgo la conectividad aérea, de forma especial en países como España, cuya economía depende en gran medida del turismo.
El SAF, entre la descarbonización y el coste
El combustible sostenible de aviación es, según ALA, una de las soluciones más eficaces para avanzar en la descarbonización del transporte aéreo. Puede reducir entre un 80% y hasta un 100% las emisiones de CO₂ a lo largo de su ciclo de vida y mezclarse con queroseno convencional sin necesidad de adaptar las aeronaves actuales.
Sin embargo, su elevado precio y la limitada disponibilidad de suministro, especialmente en el caso del SAF sintético o e-SAF, constituyen, según la asociación, importantes barreras para su implantación a gran escala. El sector afronta ahora una escalada de costes por el uso obligatorio de este combustible, que pasará del 2% actual al 20% en 2035. Por este motivo, ALA considera fundamental que las administraciones impulsen incentivos para favorecer su producción y consumo.
Gándara ha subrayado que el sector aéreo está comprometido con alcanzar las emisiones netas cero en 2050, pero ha insistido en que los Estados deben acompañar esa transición. “Los Estados deben acompañar esta transición ecológica de la aviación para lograr que la sostenibilidad ambiental no se consiga a costa de su sostenibilidad económica. De lo contrario, se pondría en riesgo la asequibilidad de este modo de transporte”, ha aseverado.





