La confianza de los empresarios canarios baja casi un 30% por el impacto del Covid-19

La Cámara insta a planificar “con decisión, pero también con prudencia” el retorno a la actividad para no profundizar en el deterioro económico y social.

Todos los sectores dan por perdido el segundo trimestre del año y más de ocho de cada diez empresarios prevén que sus resultados a corto plazo sean desfavorables.

El Índice de Confianza Empresarial canario se sitúa en los 85,7 puntos, su nivel más bajo desde 2013, cuando arranca la serie histórica armonizada.

El coronavirus ha impactado sobre la confianza de los empresarios canarios y ha hecho cundir el pesimismo en todas las actividades económicas. El frenazo en seco que sufre el turismo desde la declaración del estado de alarma ha perjudicado en especial a las comunidades autónomas que más dependen de esta actividad. Así, el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) ha experimentado en las Islas un retroceso cercano al 30% (29,9%), solo inferior al que registran otras dos regiones estrechamente vinculadas a la actividad turística, Cataluña, que cae un 30,2%, y Baleares, que lo hace en un 30,1%. Castilla y León y Murcia, con un 23,9% y un 22,8%, respectivamente, son las comunidades en que menos se deteriora la confianza. Tras este desplome, el ICE de Canarias se sitúa en 85,7 puntos, su nivel más bajo desde que, en 2013, empezó la serie histórica armonizada.

Los datos del ICE del segundo trimestre de 2020, elaborado por el Instituto Canario de Estadística (Istac) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) y presentado hoy por la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, revelan que la disminución de la confianza es generalizada en el conjunto del país, aunque también que son las comunidades  donde más predominio tienen el turismo y los servicios las que presentan una mayor afección, con descensos superiores en alrededor de tres puntos a la media nacional, que asciende al 26,9%. El peso de este sector sobre las economías de esos territorios es tan elevado que la repentina desaparición de la demanda de los visitantes ejerce un efecto de arrastre sobre el resto.

El presidente de la Cámara tinerfeña, Santiago Sesé, instó hoy, durante la presentación del informe, a planificar el progresivo retorno a la normalidad económica, sin perder de vista la prudencia necesaria para que no se produzca un repunte de los contagios. “Es necesario poner en marcha cuanto antes, con decisión, pero también de forma reflexiva y cuidadosa, la desescalada en las medidas de restricción de la movilidad y la actividad”, afirmó Sesé. El dirigente cameral destacó la importancia de que el Gobierno central prorrogue y flexibilice los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) con los que se ha conseguido, hasta ahora, mantener buena parte de los puestos de trabajo, de manera que puedan seguir desarrollándose mientras se termina de recuperar la actividad, permitiendo la incorporación progresiva de las plantillas.

“Respaldamos la demanda de las instituciones canarias de que el Estado suavice las normas sobre el uso del superávit y permita el endeudamiento para facilitar la salida a esta situación. Pero también consideramos que esa medida debe ir acompañada de otras que garanticen la eficiencia del gasto público. En un momento como este no podemos permitirnos que se desaproveche ni un solo céntimo en fines que realmente no contribuyan a mitigar la crisis económica y social provocada por la epidemia”, advirtió Sesé. Según el presidente de la Cámara, “la simplificación y la agilización de trámites son más necesarias que nunca si queremos reactivar la economía y que las heridas que el coronavirus ha causado en nuestro tejido productivo y en el empleo cicatricen lo antes posible”.

La entidad reclama también que se contemple la suspensión temporal del pago de impuestos y que se presten facilidades fiscales a las empresas independientemente de su tamaño, puesto que, recordó Sesé, “la crisis afecta a todo el tejido empresarial”. “La gran mayoría de los negocios ha visto mermar significativamente o desaparecer sus ingresos, pero la obligación de hacer frente a sus gastos sigue ahí”, apuntó Santiago Sesé, para quien es “crucial” priorizar las acciones que permitan la supervivencia de las empresas para que no se produzca una pérdida masiva, lo que constituiría, avisó, “un drama social”.

El Indicador de Confianza Empresarial incluye dos componentes: la visión de los empresarios sobre el trimestre anterior, en este caso el comprendido entre enero y marzo, y sus expectativas para el recién comenzado. En este último aspecto, el desplome que refleja el estudio en Canarias es el más brusco nunca registrado. El balance de expectativas (diferencia entre las respuestas optimistas y las pesimistas) se sitúa en -80 puntos, lo que lleva el pesimismo empresarial a niveles nunca vistos en las Islas. Más de ocho de cada diez propietarios y gestores de negocios consultados, un 82,3%, prevén que la marcha de sus empresas sea negativa entre abril y junio, 57,7 puntos más que en la encuesta realizada a inicios de enero. Solo un 15,7% confía en mantener su actividad en el mismo nivel que en el primer trimestre del ejercicio y apenas un 2% opina que sus resultados mejorarán.

La percepción sobre el transcurso de los tres meses iniciales del año tampoco es buena. El parón de la economía durante la segunda mitad de marzo ha hecho retroceder el balance de situación (diferencia entre contestaciones positivas y negativas) a cifras incluso ligeramente superiores (-48 puntos) a las que se daban en el arranque de 2013, cuando todavía el Archipiélago se encontraba inmerso en el segundo ciclo recesivo de la anterior crisis. El 54,8% de los gestores de establecimientos empresariales manifiesta una opinión desfavorable sobre la marcha de su negocio en el primer trimestre de 2020, mientras que la proporción de respuestas positivas se limita al 7,2%. Un 38% consiguió mantener la actividad en niveles similares a los de los tres meses finales de 2019.

Análisis por sectores

Todos los sectores económicos en Canarias experimentan retrocesos en su nivel de confianza que rondan el 30%. El más acusado es el que presentan los transportes y la hostelería, que supera el 35%. La industria, la construcción y otros servicios caen en la misma proporción, con una bajada trimestral del 28%, mientras que el sector “otros servicios” lo hace en un 29%.

Como consecuencia del cierre casi total de los establecimientos alojativos y la suspensión de la llegada de visitantes, el 95% de los empresarios de la hostelería y los transportes prevé una caída de su actividad y solo un 5% espera mantener los mismos resultados alcanzados en el primer trimestre del año. En cuanto al comercio, las expectativas desfavorables predominan con mucho sobre las optimistas (80% frente a 4%). Por su parte, apenas un 11% de los empresarios de la construcción contempla una mejora en el tercer trimestre, en tanto que el 89% restante opina que su actividad y sus resultados decaerán. El sector industrial mantiene unas previsiones algo más altas de estabilidad para el periodo de primavera (21%), aunque solo un 2% de los empresarios prevé aumentar resultados y el 77% teme retrocesos. Finalmente, los “otros servicios” también registran porcentajes más elevados de normalidad (22%), pero de nuevo los optimistas son muy pocos (3%) y los pesimistas, una amplia mayoría (75%).

Una de las peores consecuencias que va a dejar la crisis económica derivada del coronavirus es la nula creación de empleo en el segundo trimestre del año y la elevada destrucción de puestos de trabajo en todos los sectores de la economía. Así, tan solo un 0,8% de los empresarios encuestados opina que necesitará más personal entre los meses de abril y junio. Además, la parálisis o la merma sustancial del negocio se traducirá en pérdidas de empleo. El 66% de las empresas cree que, si consiguen mantenerse abiertas durante los próximos meses, tendrá que recortar plantillas. El 33,2% restante -una de cada tres empresas- confía en conservar su nivel de empleo en este próximo periodo.

El comportamiento de los precios también apunta hacia una disminución por efecto de la menor demanda. El 42,1% de las empresas consultadas prevé retrocesos, mientras que un 54,7% opina que los precios podrían permanecer estables y tan solo un 3,2% calcula que aumentarán.

Desde la óptica territorial, la confianza empresarial se deteriora, y de forma considerable, en todas las islas del Archipiélago, en especial en Lanzarote (-34,8%) y Gran Canaria (-31%). La caída más leve se produce en El Hierro (-25,6%). El ICE desciende un 29,8% en Tenerife, un 29,7% en La Gomera, un 27,8% en La Palma y un 25,7% en Fuerteventura. Esta última isla es la que presenta un balance de situación negativo más acusado (la diferencia entre las respuestas favorables y las desfavorables sobre la marcha del trimestre anterior es de -62,3), seguida por La Gomera (61,5%). Respecto a las expectativas, la Isla Colombina (-87,2) y Lanzarote (-87) son las que tienen una mayor diferencia entre previsiones optimistas y pesimistas.

 

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