La cardioprotección, termómetro de calidad en la oferta turística

Los turistas prefieren ir a hoteles que dispongan de desfibriladores, aunque en 2015 solo el 29% de los principales hoteles cuentan con estos.

Canarias es la única autonomía que regula la obligatoriedad de disponer de desfibriladores y afecta a establecimientos y hoteles con más de 1.000.

Los niveles de cardioprotección están vinculados a las sociedades más avanzadas, a su la calidad de vida y a la seguridad que ofrecen a sus habitantes. España es uno de los grandes destinos turísticos del mundo, si bien su compromiso con la cardioprotección no se corresponde con los del resto de la oferta turística, según se desprende de un estudio realizado por la empresa especialista en desfibriladores B+Safe.

Con una muestra de 1.500 turistas internacionales alojados en hoteles de diez Comunidades Autónomas españolas, el sondeo indicó que el 73% de los encuestados preferían alojarse en establecimientos turísticos que estén cardioprotegidos. Además, un 20% de las personas que eligieron España como destino durante el período estival se han interesado por la presencia de desfibriladores al realizar la reserva o al llegar al establecimiento donde se alojan.

 

“La disponibilidad de estos equipos en los hoteles y otros espacios turísticos la demandan especialmente personas que proceden de Alemania, Francia y países del norte de Europa, donde la presencia de desfibriladores en los espacios públicos es bastante habitual y en torno a 8 y 10 veces superior a la de España”, asegura Nuño Azcona, Director General de B+Safe.

Un estudio realizado por B+Safe en 2015, en una muestra de 600 hoteles españoles, reveló que apenas el 29% de estas instalaciones situadas en las principales ciudades españolas está cardioprotegida, pese a que el 59% de ellas cree que la incorporación de un desfibrilador mejoraría su valoración entre los clientes.

“Estas cifras son muy inferiores a la media de la mayoría de países europeos y, por supuesto, de otros como Japón o Estados Unidos. En este último hay ciudades que garantizan a sus vecinos el acceso a un desfibrilador en menos de tres minutos, independientemente del lugar en el que se produzca la parada cardíaca”, sostiene Azcona para mostrar el déficit de estos dispositivos en el ámbito español.




“Sorprende la escasa presencia de desfibriladores en los establecimientos turísticos en un país líder en el sector, que en 2016 batió el récord de visitantes con la llegada de 75,3 millones de turistas”, añade Azcona, para quien “un compromiso fuerte por la cardioprotección   en   el   sector   turístico   repercutiría   de   manera   muy   positiva   en   el posicionamiento de la ‘marca España’ y en la apuesta de nuestro país por incrementar la oferta turística de calidad”.

En la  buena dirección

En los últimos años está creciendo la sensibilización de sectores clave como la oferta  turística y el sector de transportes, dinámicos y activos en la protección cardiovascular. Actualmente, las 41 estaciones del Metro de Bilbao y las 13 paradas del metro de Málaga disponen cada una de ellas de un desfibrilador, mientras que los Ferrocarriles vascos están equipados con 13 de estos dispositivos.

También se pueden encontrar en la flota Premium de la compañía de transporte de personas por carretera ALSA y en siete de sus estaciones. Con el objetivo de garantizar una buena asistencia cardíaca, ALSA ha formado, de mano de B+Safe, a 330 empleados y, además, extiende la cardioprotección a los miles de kilómetros que recorren sus autobuses equipados con desfibrilador.

La legislación nacional -Real Decreto 365/2009, de 20 de marzo de 2009- se limita a recomendar la instalación de desfibriladores en espacios concurridos. No obstante, algunas Comunidades Autónomas han tomado una iniciativa por la cardioprotección, pues se han desarrollado normativas que establecen dónde y cuándo tiene que haber desfibriladores.

Canarias. El decreto aprobado el 18 de junio de 2015 precisa los lugares en los que será obligatorio disponer de un DESA, como aeropuertos, puertos comerciales, hoteles de más de

  • plazas, instalaciones, centros, complejos deportivos públicos de poblaciones de más de 50.000 habitantes y con una afluencia media diaria superior a 1.000 usuarios.

Hoteles, asignatura pendiente

Para el Director General de B+Safe, “es necesario aumentar la presencia de esta tecnología que salva vidas, así como formar al personal que trabaja en los establecimientos turísticos para poder actuar con las máximas garantías de éxito en caso de parada  cardíaca.  Los hoteles incorporan múltiples dispositivos de seguridad como los antiincendios, vigilancia de accesos, botiquines u otros servicios. Los desfibriladores deben ser un elemento más en la seguridad de los viajeros”.

La legislación española actual no ayuda a avanzar en este sentido. Solo Canarias regula de manera específica la obligatoriedad de disponer de desfibriladores en los hoteles con más  de 1.000 plazas. Que no sea obligatorio ralentiza el proceso de que las instalaciones hoteleras vayan equipándose con más desfibriladores.

Pese a ello, B+Safe ha detectado “un interés creciente entre los responsables de los establecimientos turísticos españoles, tanto de costa como de interior, por incorporar la cardioprotección a sus instalaciones y los espacios preparados para actuar en caso de que se produzca una parada cardíaca, aunque aún estamos a gran distancia de otros países de nuestro entorno”.

En España se producen cada año más de 30.000 paradas cardíacas fuera del ámbito hospitalario. La disponibilidad masiva de desfibriladores puede salvar miles de vidas puesto que, en caso de parada cardíaca repentina, la capacidad de reacción en los primeros cinco minutos marca la diferencia entre la vida o la muerte.

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