FOCS: «A tocar cacerolas en las puertas de los establecimientos ante la actitud de las administraciones»

La crisis económica que estamos padeciendo en estos momentos en Canarias es una de las fases que componen el ciclo económico después de la pandemia, en la cual, habrá un decrecimiento en la mayoría de los sectores de mercado, sobre todo en la industria turística. Ya vemos en Canarias las empresas cerrándose  otras no han abiertos desde el inicio del Covid. Canarias es una economía débil  debido al movimiento imprevisible de las variables que forman el equilibrio económico, ya que, tanto la producción de las empresas como el consumo de los particulares se verán disminuidos en gran medida y la gran mayoría depende de la industria del turismo que hasta el 15 de marzo del presente año representábamos el 35,3% del PIB.

Se destaca que el daño y la causa al sector ha sido por el Covid, pero también la mala gestión y descoordinación de las administraciones, por todo ello, esta imagen  lo que emite una inestabilidad al resto de los sectores que se verán afectados de forma posterior, sobre todo las medianías.

Tantos el PIB (producto interior bruto) como los niveles de desempleo son pistas encaminadas de una crisis económica.

Ante estas situaciones, es muy importante la actuación del Gobierno, ya que, deberá ajustar el desequilibrio económico bajando los impuestos, incentivando el aumento del ahorro, de tal manera, que pueda financiar la inversión, crear nuevas empresas y disminuir el número de desempleados.

Son algunos de los datos que maneja estudios de mercado, que ha subrayado la delicada situación que está atravesando el sector y ha asegurado que en la actualidad el 30% de los más de 20.930 establecimientos hosteleros que hay en Canarias han cerrado o cerraran definitivamente sus puertas, y se prevé un aumento de este porcentaje de cierres definitivos a final de año, con una estimación de entre un 25 y 30%, es decir, entre 5.250- 6.300 establecimientos cerrarán de manera definitiva en toda Canarias. Asimismo, se hace hincapié en que, mientras que en los últimos años se había experimentado un leve descenso en el número de cafeterías, la evolución de la hostelería era positiva debido al notable incremento en el número de restaurantes, con una cifra de apertura y cierre de unos 1.000 establecimientos cada año antes de la crisis de la Covid-19. Tras la crisis, se estima que habrá un freno en el ritmo de aperturas.

En términos de facturación, la patronal del sector ha señalado que, si bien antes de la crisis sanitaria el volumen de ventas se situaba en más de 16.980 millones de euros, el periodo más grave de la crisis ha registrado pérdidas de más de un 60% con respecto al mismo periodo del año anterior y sitúa en un 50% el porcentaje de pérdidas a final de año. Por este motivo se tiene que elaborar de manera urgente un Plan de Rescate a las PYMES y no sólo del sector turístico, considerando sólo a los hoteles.

En nuestro sector cabe destacar, que antes de esta situación, empleábamos unos 343.899 empleados directos, sólo en Canarias, por supuesto en todos los sectores con actividades principalmente turísticas, recordar que las empresas turísticas que se reflejan en el informe son restauración, ocio marítimo, juego y apuestas, casinos, bingos, rent a car, salones recreativos, parques infantiles, parques temáticos, ocio nocturno, ludotecas, excursiones, etc.

Por ello no descartamos más manifestaciones, cacerolada todos los martes a las 10 de la mañana en las puertas de los establecimientos durante 15 minutos, a partir del  9 de noviembre de este año, no descansaremos hasta que las administraciones  tengan un plan serio y funcional de sostenibilidad para nuestro sector, señala la presidenta Bárbara Cabrera.