Canarias recibió entre julio y septiembre 3,56 millones de turistas extranjeros, prácticamente los mismos que en el mismo periodo del año pasado, mientras que en el conjunto de España las llegadas continuaron creciendo. A pesar de ello, el gasto turístico alcanzó su máximo histórico para un verano y la hostelería nunca había dado empleo a tantas personas en las islas. Así se desprende del Informe Sectorial de Turismo del tercer trimestre, elaborado por el Servicio de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife.
El presidente de la institución, Santiago Sesé, interpreta los datos como el reflejo de “un sector que se ha estabilizado en niveles muy altos y que crece donde más importa, en la rentabilidad”. En su opinión, el destino ya no depende de recibir más visitantes para generar riqueza. “Hoy no necesitamos más turistas para generar más riqueza y más empleo. Cada visitante gasta más, los hoteles ingresan más por habitación y la hostelería nunca había dado trabajo a tantas personas”, ha señalado.
Sesé pide, no obstante, prudencia ante los primeros indicios de freno. “Empezamos a ver señales de estancamiento en la llegada de visitantes, mientras el conjunto de España sigue creciendo, y el gasto total avanza ya a un ritmo más moderado. No es motivo de alarma, pero sí de atención: la competitividad del destino hay que cuidarla todos los días”, ha advertido.
Canarias se estabiliza mientras España sigue creciendo
Las llegadas de turistas evolucionan a dos velocidades. En el tercer trimestre, Canarias recibió 3.561.777 turistas extranjeros, unos 10.800 menos que un año antes, lo que supone un descenso del 0,3%. En el mismo periodo, España superó los 33,9 millones de visitantes extranjeros, casi dos millones más que en 2025, con un incremento del 6,1%.
La tendencia se repite en el acumulado anual. De enero a septiembre llegaron al Archipiélago 11,36 millones de turistas, una cifra ligeramente inferior a la de 2025 (–0,5%), frente a los 80,5 millones del conjunto del país, que crece un 5,2%. Canarias sigue recibiendo a uno de cada siete turistas que llegan a España, aunque su peso relativo se reduce levemente.
Llegadas de turistas en verano: Canarias se estabiliza y España acelera
Turistas extranjeros, tercer trimestre. Variación anual (%)
Canarias
España
En cuanto a las aerolíneas, las compañías de bajo coste continúan ganando terreno y transportan más pasajeros que el año pasado, mientras que las aerolíneas tradicionales pierden viajeros.
Un turista que gasta más cada día
Lo que sí crece es lo que deja cada visitante. Un turista gastó este verano una media de unos 220 euros al día, casi un 5% más que un año antes y un 40% más que antes de la pandemia. Gracias a ello, el gasto turístico total, que ascendió a 6.194 millones de euros, marcó un récord, aunque con un crecimiento mucho más moderado que el registrado en 2025.
Desde 2019, el gasto turístico del verano crece mucho más que el número de turistas
Canarias, tercer trimestre. Índice 2019 = 100
Gasto turístico total: +47%
Turistas extranjeros: +18%
Los hoteles ganan rentabilidad
Ese mayor gasto se traslada a los establecimientos hoteleros, que alojaron un 3,4% más de viajeros que el año pasado, aunque con estancias algo más cortas. La ocupación rondó el 73% en septiembre, por encima de la media nacional.
El informe destaca sobre todo la mejora de la rentabilidad. Los ingresos por habitación disponible superaron en cada uno de los tres meses del verano a los de 2025, y la tarifa media por habitación subió hasta los 136 euros. Sesé sostiene que esa mejora no responde únicamente a los precios: “Detrás de la rentabilidad hay un esfuerzo continuo de las empresas por mejorar la calidad del servicio, renovar sus establecimientos y ofrecer más valor al visitante. Además, los hoteles también han visto crecer sus propios costes de funcionamiento con la subida generalizada de los precios, y eso se refleja en las tarifas”.
El presidente de la Cámara subraya que este resultado es clave para el futuro del sector. “La rentabilidad es la mejor garantía de futuro del sector, porque es lo que permite seguir invirtiendo, renovar la planta alojativa y mejorar las condiciones de los trabajadores”, ha afirmado.
La hostelería, en máximos de empleo
La mayor actividad se aprecia también en el mercado laboral, donde conviene distinguir dos datos. Por un lado, los hoteles dieron trabajo este verano a unas 63.300 personas, la cifra más alta registrada. Por otro, el conjunto de la hostelería, que además de los alojamientos incluye bares, restaurantes y cafeterías, alcanzó en septiembre los 176.831 afiliados a la Seguridad Social, también un máximo histórico y unos 5.600 más que un año antes. Uno de cada cinco nuevos afiliados en Canarias en el último año trabaja en la hostelería, y el paro del sector sigue descendiendo.
Confianza ante el invierno, con la mirada puesta en los precios
Las empresas comparten esta lectura positiva. Según el ISTAC, las de transporte y hostelería, dos actividades muy ligadas en una economía insular, son las que muestran más confianza de toda la economía canaria. De cara al cuarto trimestre y al arranque de la temporada alta, casi nueve de cada diez esperan mantener o aumentar su actividad.
El principal riesgo, según la Cámara, está en la inflación, en especial en el encarecimiento de los carburantes y combustibles derivado de la subida del petróleo. “Los precios se han acelerado en los últimos meses, pero si no se moderan, terminarán trasladándose a los costes de las aerolíneas y al precio final de los billetes”, advierte Sesé. Y añade: “Para unas islas que dependen del transporte aéreo, eso afecta a nuestra competitividad frente a otros destinos y, por extensión, al resto de empresas que viven del turismo”.
Por ello, el presidente de la Cámara considera que este momento de estabilidad es una oportunidad para reforzar el modelo turístico. “Si el crecimiento ya no viene de recibir más turistas, tiene que venir de ofrecerles más valor”, explica. A su juicio, eso pasa por cuidar la conectividad aérea con los mercados tradicionales, en un momento en el que las aerolíneas convencionales pierden pasajeros, por diversificar con nuevos destinos y por asegurar que la subida de precios vaya acompañada de una mejora real de la experiencia del visitante.







