Canarias establece un protocolo para la implantación del tratamiento PrEP-VIH

Este programa está dirigido a personas adultas seronegativas con alto riesgo de infección por VIH, con el objetivo de disminuir nuevas infecciones.

Este documento define el circuito asistencial para el acceso a la profilaxis pre-exposición al VIH.

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de la Salud, implanta el Protocolo PrEP-VIH en el que se establece el circuito asistencial para el acceso a la profilaxis pre-exposición al VIH en Canarias y con el que se garantiza el acceso a estos medicamentos.

La PrEP es una estrategia de prevención combinada frente al VIH basada en la toma profiláctica de la combinación de dos fármacos antirretrovirales, acompañado de un proceso de diagnóstico, de un correcto seguimiento y de la prevención de otras Infecciones de Transmisión Sexual, que no debe sustituir en ningún caso la utilización del preservativo. Esta estrategia, financiada en el Sistema Nacional de Salud, se dirige a personas con un riesgo elevado de adquisición de la infección por el VIH.

Por tanto, este programa está dirigido a personas adultas seronegativas con alto riesgo de infección por VIH, con el objetivo de disminuir las posibilidades de nuevas infecciones, al tiempo que promueve el diagnóstico precoz del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual y evita la aparición de resistencia a los antirretrovirales o complicaciones clínicas no deseadas en la población usuaria de la PrEP, a través de visitas y controles médicos.

El Protocolo PrEP-VIH del SCS, además, comprende la realización de pruebas de detección de VIH, el cribado de otras infecciones de transmisión sexual y el apoyo a la adhesión, así como el tratamiento de todas las personas con resultados positivos en las pruebas de detección del VIH, realizadas antes de comenzar la PrEP, o que tengan un resultado positivo en las pruebas de detección del VIH por primera vez mientras están recibiendo la PrEP.

Este protocolo se ha diseñado con un enfoque basado en los derechos humanos y centrado en la persona, dando prioridad a cuestiones relativas a la igualdad de género y a los derechos relacionados con la preservación de la salud y a asegurar la seguridad clínico-asistencial de los usuarios.

Población diana

La PrEp se dirige a grupos de personas con riesgo elevado de adquirir el VIH, establecidos en el Plan Nacional sobre el SIDA. Para acceder a este protocolo se debe cumplir unos requisitos sobre número de parejas sexuales diferentes, uso de drogas, etc que conste en la encuesta médica.

Circuito asistencial

Las solicitudes para acceder al programa PrEP se realizarán a través de los centros de salud. En la primera consulta con el médico de familia se realizará una entrevista con el solicitante al que se le informará y orientará con el fin de disminuir el riesgo de infección, incidiendo en la promoción del uso del preservativo y reforzando que la PrEP no ofrece protección ante otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Si se cumplen las condiciones para ella acceso, se realizará una analítica completa y si los resultados se ajustan a los criterios establecidos, se realizará una interconsulta a la Unidad de Enfermedades Infecciosas de los servicios hospitalarios de Medicina Interna, donde se informará a las personas candidatas a tratamiento de los efectos adversos del medicamento, del seguimiento clínico y analítico que deberá cumplir y de la importancia de mantener una adherencia correcta al tratamiento.

Controles periódicos

Las personas que inicien la PrEP deben ser guiados por los profesionales sanitarios, expertos en el manejo de las ITS, con capacidad para aconsejarles en el proceso. Se realizará un seguimiento clínico para detectar si hay falta de adherencia, la tolerancia y las posibles complicaciones que pudieran sugerir la toma de medidas adicionales.

Se hará seguimiento a las 2 – 4 semanas del inicio del tratamiento, para descartar probable infección aguda por el VIH al inicio del programa de PrEP y valorar posibles efectos adversos. También se hará seguimiento cada 3 meses con serología del VIH, cribado de infecciones de transmisión sexual y test de embarazo en sangre en mujeres fértiles. Posteriormente, se hará un control anual en el que se evaluará la continuidad de la PrEP.

PrEP no protege de otras infecciones de transmisión sexual

Es importante recordar que el tratamiento PrEP no protege de otras infecciones de transmisión sexual, cada vez más frecuentes en la población. Es por ello que la PrEP no debe sustituir ni competir con intervenciones para la prevención de la infección por el VIH que son efectivas como los programas integrales de provisión de preservativos para los trabajadores sexuales y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, así como los programas de reducción de daños para las personas que utilizan drogas inyectables.