Por qué no funciona, a veces, la terapia? I

Esta semana recordaba las expresiones, algo despectivas, de algunas personas respecto a quienes pueden acceder a la terapia.

Decían cosas como que cuando se está en terapia se debe ”bajar” al nivel de lenguaje del consultante. O peyorizar comentarios de la persona en terapia. O que la terapia es solo para gente culta.

Todos estos comentarios son absolutamente cargados de prejuicios. En principio, por que los terapeutas no bajamos al nivel de lenguaje del consultante. Cada uno habla con la cantidad de palabras que tiene en su bagaje educacional. Ambos aprendemos del otro. Y la terapia es para cualquiera que tenga voluntad de cambio. Sea culta o no.

En el artículo anterior decía que uno de los motivos por los cuales, una persona abandonaba la terapia, era porque el marco teórico no era el adecuado para el consultante. O sea, por ejemplo, puede que a algunas personas la terapia psicoanalítica no sea la adecuada y busque otras opciones como ser sistémica, cognitiva, etc.. Esto puede suceder, mucho más cuando tratamos con personas que ya han pasado por varios terapeutas, y han conocido diferentes marcos teóricos.

Además puede suceder que el sujeto no se haya encontrado cómodo en su primera terapia, lo cual lo lleva a recorrer distintos profesionales, buscando aquel que más le gusta.

Esto es perfectamente normal, si no lo toma como recurso defensivo para evadirse de la terapia. Probablemente se pregunten por qué una persona haría algo así, si con solo no ir más a ninguna terapia se solucionaría. Pues no es tan simple. Hay personas a las que el sentimiento de culpa les puede resultar una carga muy pesada. Pero si tienen una justificación válida para no ir a terapia, eso mitigaría esa culpa.

Por otra parte, si el terapeuta cuenta con un repertorio variado de recursos terapéuticos, podrá salvar el escollo, del marco teórico, con el consultante. Pero para eso es necesario preguntarle cada tanto a la persona cómo se sintió al terminar la sesión. Que se llevan de positivo ese día. Qué cosas cree que faltarían. Esta información nos servirá para corregir aspectos técnicos, o de forma, de nuestras sesiones. Se supone que si a estos datos le sumamos lo que el consultante nos aporta en la historia clínica, lograremos armar una terapia a medida.

Puede pasar que la persona nos diga que está todo bien, pues por pudor no quiere emitir críticas al terapeuta. Motivo por el cual el profesional debe siempre tener una mirada atenta y activa, respecto a la conducta de quien tiene en consulta.

Aquí debemos diferenciar lo que es el marco teórico de lo que es la dinámica de la práctica. Si bien hay como cierta estandarización de la práctica para cada teoría que usa un terapeuta, sobre esa base, el profesional puede establecer modificaciones si ve que el consultante no se encuentra cómodo, y que por ende no se producen resultados. Les doy un ejemplo. En la terapia psicoanalítica esta como establecido que la sesión se lleva a cabo con el consultante acostado en un diván y el terapeuta, sentado en su silla o sillón, a la cabecera del mismo, en un lugar fuera de la vista del sujeto. Tal vez esta manera tradicional sea la que más le agrade a algunos. Pero ante la posibilidad de que resulte aburrida o tediosa, el profesional tiene el arbitrio de poder modificar dicho encuadre. Por ejemplo, sentarse frente a frente, escritorio por medio; sentarse ambos en sillones individuales, enfrentados; hacer algo más informal sentándose ambos en almohadones acomodados en el suelo, y así las opciones que más les apetezca, siempre y cuando se respete el aspecto de individualidad en la sesión, la privacidad. Freud no siempre atendía de la manera convencional que conocemos, a veces salía con su paciente a caminar por la plaza.

En conclusión, cuando un consultante abandona la terapia porque el marco teórico no le resulta adecuado, puede pasar que no sea así, sino que no supimos adaptarnos a lo que él necesitaba, es decir fallamos nosotros y no el instrumento de análisis.

Por otra parte, hoy por hoy, la gente suele saber cuáles son los tiempos promedio con que se manejan algunas corrientes teóricas. De la que más saben es del psicoanálisis, y que suelen ser terapias largas y costosas. No confundir con la psicoterapia psicoanalítica, que es algo diferente, más focalizada y de más corto plazo.

En la actualidad la gente busca soluciones más rápidas, pues los tiempos son más cortos para corregir sus problemas. Por eso el profesional debe estar mundo de distintos recursos técnicos para poder ofrecer una terapia más dinámica y variada. La psicoterapia es un universo lo suficientemente grande como para tener de donde elegir aquella técnica que más cómoda nos resulte, y luego dependerá de nosotros cuanto más podamos enriquecerla con nuestro estilo personal. Seguimos en la próxima. Si tienen alguna consulta o sugerencia el correo de contacto es horser1812@gmail.com

Serfilippo, Horacio Alejandro Gabriel.

 

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