Leandro Rodríguez Linárez | Neosocialismo ¡La estocada final!

No es casual, en momentos que la conflictividad social, por diversos motivos, se incrementa en el mundo es cuando la izquierda mundial y su prédica socialista abarcan terreno. Las guerrillas armadas montañeras y urbanas han dado paso a un nuevo tipo de terror donde las reivindicaciones socioeconómicas de las clases más desposeídas (como pretexto) ya no son el eje fundamental de esas guerras no convencionales.

Hoy lo ideológico se retoma como empuñadura, por eso naciones económicamente estables, sólidas como la chilena, fue envestida por la izquierda bajo el fútil detonante de protestas motivadas por el aumento del pasaje del metro en su capital, ello fomentó una oleada de protestas sumamente violentas a la que se sumaron otros “movimientos” con su cargamento de peticiones. Al final, el metro quedó destruido y el pasaje aumentó mucho más de lo establecido.

Sin embargo, la izquierda de ese país logró hilvanar un proceso constituyente, pero sus líderes siniestros no ocupan los lugares esperados, al parecer se impuso la institucionalidad y la madurez política de la nación. Lo propio podemos decir de España, quien dijo un ¡No! a tiempo a la perversa coalición que protagonizaba Pablo Iglesias. Chile posee problemáticas como todos los países, incluso los más desarrollados, pero pretender arruinar su economía de mercado fue solo un objetivo ideológico que planeaba (aún) tomar el poder para imponer ideas una élite con tan trasnochadas como macabras.

Por otro lado, ocurre un fenómeno interesante, Chávez inoculó a espaldas de los venezolanos el socialismo en ese país, horas después de ganar las presidenciales de 2006 se declaró públicamente socialista, sus camisas se tiñeron de rojo, paradójicamente, su desgracia política comenzó desde ese instante. Luego que en 2007 los venezolanos rechazaran su propuesta de reforma constitucional que pretendía constitucionalizar la cubanización de esa nación, procedió imponer su repulsivo contenido vía leyes habilitantes y a través de la violencia institucionalizada.

En Perú es distinto, al margen de las denuncias de fraude anunciada por Keiko Fujimori, Pedro Castillo ganó, pero, a diferencia de Chávez, desde su campaña electoral proclamó el socialismo: eliminar la economía de mercado y hacer del Estado el gendarme en la economía… Ojalá nos equivoquemos, pero a esa bella nación le esperan tiempos borrascosos.

El Socialismo del Siglo XXI (neosocialismo) tiene sus mejores ejemplares en Venezuela y Nicaragua, esperemos que el mundo sepa darse cuenta y evitar su trágica diseminación @leandrotango

Por: Leandro Rodríguez Linárez.

 

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