Juan Santana | No invitaron ni africanos, ni a chinos

ultima cena

No invitaron ni africanos, ni a chinos

Resulta que estuve observando detenidamente la estampa que simboliza la última cena de Jesús antes de que Judas lo traicionara para mandarlo a crucificar, aunque antes de hacerlo le dieron hostias hasta en el carnet de identidad y preguntando a algunas personas que presumen de ser cristianos «¿Por qué no invitaron a la cena a ningún africano o a un chino?» y obviamente nadie tiene respuesta.

Querido lector, ¿Usted tiene una respuesta del porqué no hay africanos o chinos en la última cena?. En un planeta donde los humanos están divididos por políticas y religiones, por ricos y pobres, por razas o incluso donde muchísimas familias de la misma sangre están divididas porque son unos gilipollas y están enfrentados por las herencias, hago otra pregunta, ¿Usted entiende a la raza humana?.

La vida es matemática con lógica pura y las cuentas jamás fallan, pero no interesa llegar a un equilibrio, porque el egocentrismo y las mentiras es una actitud humana que viene de fábrica en los genes.

Justamente hoy estuve hablando con un amigo y confesaba que su padre falleció hace diez años, pero ninguno de los cinco hermanos fue al entierro. También confesó que tampoco hablan con su madre y obviamente pregunté el motivo.

Confesó a duras penas que su nieto con menos de un año tenía cáncer, pero pagaron mucho dinero para sus operaciones y sus padres que son pudientes económicamente no les dejo ni un euro, pero gracias a Dios tiene muchos amigos y entre todos pagaron la operación.

El niño tuvo la suerte de curarse y ya tiene sus nueve años cargados de salud, pero sus bisabuelos quedarán marcados como energúmenos y tal vez pensaron que el bebé no tenía cura, pero ahí está yendo al colegio feliz y contento.

La riqueza del ser humano es tener un mínimo o un máximo de libertad en cualquier parte del planeta donde haya Paz y Amor y que jamás falte la comida el foco de la vida, porque todo lo demás es imaginación.

Cada persona es un mundo y cada uno en su sitio y lo más que he aprendido en ésta vida, es que me he equivocado infinitas veces por culpa de la ignorancia y absolutamente todos somos ignorantes, sin ánimos de insultar.

Las matemáticas no se equivocan querido lector por más egocéntrico que seas o que tú egoísmo sea ciego y te mientas a ti mismo y cada uno en su sitio.

Aquí lo dejo para seguir reflexionando sobre la última cena de Jesús, a ver si alguien responde porqué no había ningún africano ni chinos. Ditosadios que noganaunopadisgustos.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana.

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