Juan Santana: «Despedimos a Olga Gorrín con Amor»

Tendré que buscar algún capítulo de una novela que hacíamos con Olga, en la radio por el año 2.005 con el título, «Ricardo y Noelio». Tengo su sonrisa y su risa natural grabada en mi cerebro, recuerdos de tomar café con su marido Leute en su casa de San Isidro, estar en su finca que la mimaban un día sí y otro también.

Cuando nos encontrábamos si tenía unos minutos, nos echábamos una mini charla y unas risas con su carcajada sanamente envidiada, porque siempre le preguntaba, «¿Cómo puedes reírte así muchacha?». Solía verla en el Mercado del Agricultor en San Isidro y la penúltima  vez que nos vimos fue en el Mercado del Agricultor que hacen los miércoles en el Médano y siempre risueña, pero ella me hablaba muy claro y sin miedo sobre su enfermedad.

El pasado miércoles veintiuno de éste mes justamente pregunté en su puesto de El Médano por ella y confesaron que estaba muy malita, pero jamás pensé que tres días después nos dejara. De todas formas, creo que ella se despedía tal y cómo era, con su sonrisa y energía brutal incombustible. Deja a Luto, un marido, padre y amigo buenísimo, dos hijos maravillosos y un millón de amigos, porque por dónde Olga pasaba, crecían las sonrisas y las flores. Olga es de Tenerife y todos merecemos una despedida con mucho amor y Olga, con muchísimo más cariño y más amor, porque dejó huella.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.