Noticias Tenerife Juan Santana | Desde “La Cuna del Alma”

Juan Santana | Desde “La Cuna del Alma”

Según los contables de humanos este año 2.022 hemos llegado a los 8.000 millones de habitantes y para llegar a esta conclusión habrán estado un buen rato sumando. Los que estamos vivos somos frutos de millones y millones de ancestros, que mantuvieron una relación sexual y aquí estamos cada uno en su sitio. “¿Cuántos bebés han dormido y duermen en cunas?”.

Según los expertos los niños al nacer deberían dormir junto a sus padres y en muchas partes del planeta los bebés duermen junto a sus progenitores hasta los cinco o seis años. Los niños que no duermen en cunas, suelen ser más independientes cuando son adultos y prácticamente no existen las muerte súbitas y según las estadísticas el 99 % de las muertes súbitas son de niños que duermen en cunas.

La cuna del Alma son de los bebés afortunados con el alma de los padres custodiando el espacio y atendiendo a todas sus necesidades imprescindibles, sumando el arsenal de juguetes que logran vendernos los comerciantes. “Estamos divididos entre los que hemos vivido y viven en cunas del Alma y los que duermen en camas del Alma”, pero absolutamente todos coincidimos en ser humanos con almas ancestrales desde la época cavernaria hasta la actualidad, donde millones de chinos están sufriendo la represión por culpa de la mentira del Covid, donde vemos manifestaciones en España por la sanidad, contra la Violencia o por la Igualdad, pero con risas y fiestas, mintiéndonos a nosotros mismos, porque la Igualdad no existe ni existirá jamás y en lo único que somos iguales, es en nacer, crecer y morir sin entrar en detalles.

Pedro Sánchez el presidente de España en este 2.022, obviamente también fue un bebé de la cuna del Alma y actualmente presume de sacar unos huesos de un señor llamado Franco, del Valle de los Caídos, cuando todo es historia para rellenar páginas del tiempo. Pablo Iglesias, Ayuso, Rajoy, Putin, el presidente de Ucrania y muchos más vivieron en la cuna del Alma.

Terminé de escribir la carta, me asomé a la ventana y vi a una madre caminando borracha, chocando contra algunos coches aparcados y caía al suelo de vez en cuando. Siempre nos hemos saludado, no se su nombre, pero siempre nos hemos saludado sonriendo y jamás imaginé verla así de borracha.

Cuando estaba a unos cincuenta metros y después de caerse tres veces, veo a su hija acercarse para ayudarle y sentí tristeza. Su hija también fue un bebé de la cuna del Alma.

Aquí lo dejo para seguir reflexionando sobre las romerías de los pueblos y estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá. Juan Santana.

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