Juan Santana | Casi lo denuncian por un gallo en Arona

Resulta que el gallo no deja de cantar toda la noche, porque será que lleva en su alma los cantantes, pero por su culpa advierten a su dueño en el Valle de San Lorenzo, que si no callan el gallo, puede llevarse una multa por la denuncia.

El gallo canta porque estará en celo, porque habrá demasiadas luces y está confundido o por cualquier motivo, la cuestión es que el gallo canta con servicio de veinticuatro horas. Al final el dueño decide llevar el gallo a una finca de Aldea Blanca, para que siga cantando por esa zona, pero por lo menos sigue vivo que ya es bastante.

Hablando de gallos, deseo compartir la historia simpática de un gallo energético que era capaz de cubrir más de cien gallinas diarias y tenían que encerrarlo en una jaula porque estaba picando continuamente. El gallo energético cubría a las gallinas, las cabras, a la burra, a las ovejas, incluso a la mujer del granjero. El gallo energético era único, inigualable, tenía una energía brutal y un día de mucho sol, el granjero enfadado lo amarró sólo en medio de una finca con más de treinta grados de calor y cuando eran las tres de la tarde aproximadamente, el gallo energético estaba tendido en el suelo pareciendo que moría. El granjero acercándose notaba que tenía un ojo cerrado y otro abierto mirando el cielo y le habló al gallo energético preguntándole, «¿Estás bien gallo energético?». Y el gallo mirando al cielo con un ojo solo respondió, «Cállate a ver si el buitre qué está en cielo baja pa’bajo».

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.