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Juan Santana: “Cuidado con ese, que es perro viejo”

La gallina lleva un saco de millo (maíz) al molino para molerlo y convertirlo en gofio (harina de maíz tostado) y el saco pesaba mucho. La gallina encontró al burro en el camino y le pidió ayuda para llevar el millo hasta el molino, pero el burro respondió que no tenía ganas de subir hasta el molino porque estaba cansado y eran dos kilómetros subiendo la montaña.

Después encontró al conejo, al gato, al elefante y a muchos más, pero todos respondían lo mismo, que no podían con diferentes disculpas y el único animal que ayudó a la gallina fue el perro viejo. Entre los dos, entre la gallina y el perro viejo fueron hasta el molino que estaba en lo más alto de la montaña y se fueron turnando el saco de millo hasta que por fin llegaron al molino.

Cuando en el molino tostaron el millo y lo convirtieron en gofio, la gallina y el perro bajaron nuevamente la montaña y todos los animales que no quisieron ayudar a la gallina, querían un poquito de gofio, pero no se comieron ni el bigote de una gamba.

Cuando escuchamos la famosa frase de los humanos, “Cuidado con ese que es perro viejo”, quiere decir que esa persona viene de vueltas porque tiene sus años y sus experiencias. Y si ha sido un buen aprendizaje dicha persona no querrá tener más errores el resto de su vida, porque reconoce que la cagó infinitas veces por ignorante y digo ignorante sin ánimos de insultar.

Recuerdo cuando era niño que entré en una finca con más amigos y una vez que estábamos dentro, descubrimos que habíamos pasado justamente frente a un perro presa qué estaba echado en el suelo.

Estaba viejo, lleno de cicatrices, capas de arañazos, mirada de abuelo y descubres que mientras no le molestes y respetes al dueño, no ladra ni te va a morder.

Podemos comparar la actitud de aquel perro presa, con las personas mayores que han pasado por infinitas guerras y con el tiempo aprendió primeramente a perdonarse a si mismo, porque reconoce que el tiempo de vida está llegando al final, pero valió la pena conocer todo aquello que vivió, amores y desamores, verdades y mentiras, conocer a sinceros y falsos, que una vez te intoxicaron, pero sigues vivo para contarlo.

Ten cuidado con ese que es un perro viejo, es porque sabe más por lo que calla que por lo que dice y aquí lo dejo para seguir reflexionando sobre las romerías de los pueblos y estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá. Juan Santana.

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