Juan Santana | Yeray, Alcalde de La Laguna. Tenerife

Estimado Yeray, Alcalde de La Laguna, seguramente sabrás que dejé más de seis mensajes para tí, en la alcaldía y espero que estés bien. Te diré que la chica que cogía las llamadas sufría confesando que te pasaba mis mensajes, pero seguramente ahora cómo Alcalde estarás al cien por cien ocupado y obviamente no soy tan importante para ti, cómo para que me dediques aunque sea tres minutos a mi Vida, pero no importa, te querré siempre.

Espero que cuando yo muera, digas algunas cosas bonitas y bien sabes, que antes de ser Alcade, siempre iba a visitarte, Ay Dios mío!!, Noganaunopadisgustos. La última vez que te escribí, fue para que no podaran una palmera en concreto, porque una familia de pájaros tenían sus nidos y la verdad que cumplieron, gracias.

Esta vez, escribo por si tienes tiempo cuando tengas unos minutos de relax y pienses en el arte, porque «Hay un Arte y un Después». Los músicos callejeros o todos los artistas en general, que actúan en la calle, es para buscarse la vida lógicamente y aman su trabajo, además todos tenemos que comer, la comida es el foco de la vida y todo lo demás es imaginación y si tenemos hijos, ni te cuento. El último caso del artista callejero que tuvo problemas con la Policía por la mascarilla, es normal cuando no cumplimos las normas, pero tengo una idea que igual ya la tenían ustedes. «Qué te parece montar dos o tres escenarios rodeados con mamparas de metacrilato?». Es una idea vanguardista, pero sería incluso estético si además añadimos algunos mensajes impresos para fomentar ser más responsables.

Espero que esta idea llegué a tu corazón, para que la lleven a la práctica y seamos un poco más felices, porque en ésta vida tenemos que intentar ser felices, no hacerlo sería estar totalmente equivocados.

Los artistas alegran las calles y no solamente tenemos que salir para comprar regalos y sabemos que Amor viene de Amortizar. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo a todos.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.