Juan Santana | Velas con Almas en el espacio

Desde tiempos ancestrales muchas familias encendemos velas porque sentimos Esperanza, sentimos a las Almas que vuelan en nuestro espacio, o pedimos deseos, o saludamos a los difuntos y cada persona es libre de creer en quién quiera obviamente. Recuerdo viajar tres días a Nerja dónde grabaron la serie del barco de Chanquete en Málaga por un asunto de trabajo y fueron solamente tres días. Encendí la vela, que suelen durar tres días como máximo, pero ésta vela estaba todavía por la mitad y significa mucha paz y amor cuando van lentas. No puedes apagarlas porque atraerán la mala suerte y no sabía qué hacer, pensé en esconderla, pero se vería la luz y la apagarían. Entonces hablé con una chica de la limpieza que estaba cerca del apartamento y le confesé mi problema con la vela. La camarera muy relajada con su carro cargado de productos de limpieza pidió que la siguiera y fui detrás de ella con mi vela sorprendido por lo relajada que ella estaba, pero más sorprendido quedé cuando abrió una habitación y había cientos de velas encendidas. Me dijo, «ponla donde quieras» y aprendí que somos muchos los creyentes de un mundo invisible, pero estamos seguros de nosotros mismos.

Muchas abuelas, muchas madres y entre ellas la mía siempre tienen una vela encendida porque es una forma de hablar especialmente con los difuntos más queridos. Mi hija preguntó porque enciendo la vela y seguirá la tradición. El fuego fue el descubrimiento más fuerte de la humanidad, antes de la rueda, porque el fuego es la luz y los humanos necesitamos mucha luz y mucho espacio, pero por encima de todo «Fe». ¿Cuántas velas encendemos cada día en el planeta?. Millones. Y como dice Rubén Blades en su canción, «Tengan fe, que esto no se acaba aquí».

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana.