Juan Santana | Sobran aparcamientos y no hay disculpa

Un amigo volvió con el rollo de quejarse porque la grúa llevó su coche al lugar dónde nadie queremos ir y desea denunciar públicamente que tendrían que perdonar, porque ahora no hay turismo y los aparcamientos con horarios limitados están siempre vacíos, pero por más que le expliqué que el problema es que no deseaba caminar, no me entendía. Aquí no hay forma de perdonar una multa por mal aparcamiento, a no ser que demuestres que te dio fatiga y estabas en el hospital.

Vivimos tiempos de buscarse la vida de infinitas formas, desde mecánicos y peluquerías en domicilio o a domicilio, hasta cocineros y limpieza de hogares. Llegar a mitad de mes para miles de familias o particulares es un dolor personal y moral brutal, por eso están muchísimas personas buscándose la vida de aquella forma, porque sino es imposible sobrevivir. Algo está fallando en la sociedad y ¿Que voy a contar que usted no sepa?. Comencé con el tema del amigo quejándose de que la grúa llevó su coche al potrero, pero todos sabemos que las grúas son cómo cualquier depredador buscando la presa para poder pagar y pagar, para seguir pagando. Sumando a los pobres restaurantes o bares sin terrazas, que están notando el bajón de clientes, porque existe una psicosis general y casi nadie desea estar dónde no corra el aire. Solamente falta que los creyentes sigamos rezando para que pase todo este tiempo de come cocos, con el rollo del virus porque además no nos aclaramos y muchos están confundidos.

Una forma lógica de que hubiera total credibilidad, sería que el Gobierno regalara las mascarillas y multar a quién no se las ponga, porque nos mintieron descaradamente hasta el FFP2 y si no han mentido, que vuelvan a explicar mejor a una sociedad preocupada por la manifestación del 8M y otros en contra, sumando a las dos, cuatro o seis personas en mesas de terrazas o toques de queda diferentes en diferentes lugares.

En fin… que nos tienen enredadas las neuronas y que nadie diga lo contrario. Vamos aparcar bien los cerebros. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.