Juan Santana | Se fue Don Pedro Gaspar de Granadilla

Gracias a mi amigo Aníbal de San Miguel, nos enteramos que un día como hoy cuatro de diciembre cerca de finalizar el 2.021 se nos fue Don Pedro Gaspar al lugar donde todos iremos. Podemos leer un libro que escribí en el año 2.006 en Granadilla, dónde está escrito un resumen de su vida, también la de Froilán antiguo alcalde de Granadilla y más personas y fue gracias a Nicolás Jorge ex concejal de Personal y Relaciones Institucionales y al anterior alcalde Don Jaime González Cejas.  Dicho libro está en la Biblioteca de la Universidad de la Laguna. Un libro donde hacemos un resumen de todos los alcaldes de Granadilla y más personas que han dejado huella, entre ellas obviamente está el gran amigo Don Pedro Gaspar. Gracias a él recopilamos mucha información del Municipio y además estuvimos diez días en Cuba, exactamente en el Municipio de Santa Clara, dónde su padre estuvo trabajando de Profesional de la Educación durante muchos años. Nos quedamos en la casa de Conchita, una profesora de inglés que fue justamente alumna del padre de Don Pedro Gaspar, pero cuando entró el régimen cubano tuvo que salir por pata.

Recuerdo en este año 2.006 que llevamos cientos de mochilas para los niños, donadas por el Ayuntamiento de Granadilla y nos la quitaron en el mismo aeropuerto un policía bajito moreno, con un bigote recortado al estilo mexicano y Pedro Gaspar se enfadó muchísimo. Le mandé a callar a Pedro, por si la policía también nos encerraba a nosotros y al día siguiente hablé con un Teniente del ejército. Dicho teniente muy enfadado recuperó las mochilas y las regalamos a los niños de un colegio situado justamente frente a la casa de José Martí y éste colegio estaba justamente en frente también donde nosotros nos hospedábamos en la Habana. Otro recuerdo muy emotivo fue ver a Pedro Gaspar llorando por la pena de muchos cubanos y cuando lo animaba para que fuera fuerte, me dijo, «¡Juan!, Tú no tienes corazón» y le respondí, «Pedro, he llorado mucho en campos de refugiados viendo a bebés tapados con las moscas y otros niños comiéndose hasta los huesos de pollo que tirábamos y porque no los había visto a dichos niños escondidos, porque si no hubiera compartido la comida.

Pedro Gaspar tenía mucha clase, mucho glamour y le gustaba siempre ir bien vestido, guapo y bien afeitado, amante del saber estar y el saber comer y de las grandes caminatas. Si algún conocido o interesado desea saber mucho más de su vida y como eran aquellos tiempos ancestrales en Granadilla, puede acercarse a la Biblioteca de la Universidad de la Laguna. Descansa en paz Pedro y ya nos veremos cuando nos toque, porque aquí no se queda nadie por muy guapo y rico que seamos.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana.

 

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