Juan Santana | Rajoy y la oposición del Gobierno

Las oposiciones siempre han sido las moscas cojoneras, los mosquitos nocturnos cercanos a las orejas con ese ruido espantoso que parece una micro moto dando la tabarra.

Imagino a Rajoy sentado cómodamente en su sofá junto a su familia, viendo y escuchando al Presidente Pedro Sánchez y a todos los demás, con una garimba en la mano izquierda por respeto y brindando con la mano en alto y en cada buche diciendo, ¡Por ustedes, chin chin!

Algunos amigos me dicen qué Pedro Sánchez no está arrepentido de estar con éste marrón, pero yo creo qué si estará arrepentido porque estará sufriendo en su interior las miles de personas que han fallecido y todos tenemos un mínimo de sensibilidad o de corazón. Cuando en los Medios publicaron a Rajoy haciendo deporte, le dieron bombo en la Sexta, pero impresionaban mucho más los miles de comentarios en las redes. Por supuesto qué si era verdad, simplemente se multa y cambiamos de tema, pero hay tantas informaciones que sueltan los profesionales del enredo, para mantener cacareando al pueblo, que nadie imagina.

Cuando estaba el PP en las anteriores, la oposición era PSOE, Podemos y todos los demás, ahora están cambiado los lugares, pero los más ignorantes creen que esto de las oposiciones es algo novedoso. Gracias a las oposiciones las corrupciones van más despacio, porque mutuamente están controlándose en la Central Lechera. Y como últimamente estoy felicitando a quién me da la gana, Felicidades a Rajoy, por estar fuera del marrón actual de ser Presidente y estar con su familia, todos felices comiendo Manises y tomando garimbas, igual qué Jorge Javier come sus yogures en Sálvame Naranja o Limón, mientras media España observa igualmente con las piernas encima del sillón. Y quien no entienda esto, aconsejo que no pierda tiempo buscando explicación porque no la tiene, pero para ser positivo hay que ser totalmente realista.

Si no eres totalmente realista, serás el amargado de turno.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.