Juan Santana | El problema de las pateras es muy grave

Compartir tertulias en redes sociales sobre el tema de las pateras es un asunto muy delicado, porque siempre aparece el sabio de turno, los egocéntricos que piensan qué el planeta está habitado por ellos y los cuatro vecinos, más los qué alcanzan su visión óptica. Además algunos tienen sus cerebros justos para pasar el día y no dan para más, sumado a su mala educación aunque ellos sienten ser los reyes del mambo.

Desgraciadamente durante siglos los seres humanos han emigrado y seguimos emigrando, sea por vacaciones o huyendo del hambre o las guerras, pero el problema es cuando hemos perdido el control de la situación. Cuando entre los mismos habitantes de un país, existen las desconfianzas, las mentiras y las luchas por el ansiado poder, todo es normal con el paso del tiempo y terminamos ignorando por dejadez o comodidad, aunque es verdad qué los gobiernos son los máximos responsables de controlar o intentar controlar cualquier acontecimiento. Gracias a Dios «hasta este momento» muchos países están tirando pa’lante y quiénes hemos visitado campos de refugiados o muchas partes del mundo, hemos visto y sentido aunque sea por poco tiempo las penurias de algunos lugares.

Cuando llegan «personas» en cayucos especialmente lógicamente por Amor tenemos obligación de ayudar y compartir nuestra riqueza y la riqueza del ser humano es un simple pan, cuando no tenemos ninguno. Pero está la parte qué muchos no la tienen en cuenta, la parte moral y es mirar con lupa, quien viene, desde dónde vienen y porque vienen. Muchos vienen buscando trabajo, sea por mar o por tierra y ojalá tengan mucha suerte, pero no podemos mentirnos a nosotros mismos, porque también debemos mirar las creencias qué van más allá del respeto, porque la misma Policía en su día denunciaba haber descubierto a malas personas entre quienes llegaban, qué podían ser terroristas o delincuentes qué no los quieren ni en sus mismos países.

El efecto llamada, está en la publicidad engañosa, porque en muchas partes del mundo miles de personas están convencidas de qué España ayudará económicamente sin trabajar, aunque también es verdad qué si no ayudamos  paliar el hambre terminamos robando cuando el hambre aprieta. Después están las mafias dedicadas al transporte de personas con sueños y esperanzas de futuro, pero ese es otro tema. En mi caso personal, confieso qué tuvimos una niña del Sáhara durante cinco años, cinco veranos y podía vivir con nosotros por siempre, pero las normas prohíben y así es la vida.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.