Juan Santana | No me gusta El Fraile, ni San Isidro

Leyendo la Noticia en el periódico El Día, de Luis Yeray, Alcalde de La Laguna en Tenerife, siento pena, tristeza interior, recuerdos de chistes estúpidos que en estos momentos no harían ninguna gracia. ¿Recuerdan aquella pregunta de los graciosos de turno que decía?, ”¿Qué es una cosa verde por fuera y negra por dentro? Una guagua de Titsa yendo a San Isidro o a El Fraile». ¿Les hace gracia ahora mismo éste chiste a un lagunero? Estamos pagando nuestras mentiras a nosotros mismos, porque ahora dónde menos africanos están viviendo o mal viviendo, es en El Fraile o en San Isidro.

Ojalá todo tenga una solución más pronto que tarde porque «todos somos personas, sin mirar sexos, razas ni religiones». Tengo conocidos, amigos y familiares viviendo en La Laguna o en Santa Cruz, y algunos incluso tienen o tenían miedo de venir a El Fraile, pero ahora están enmudecidos, porque actualmente están muy cerca de las pobres personas que llegan engañados o por otras infinitas razones y es lo que hay. El Alcalde de la Laguna pide ayuda a otros Municipios y debería irse a Madrid para hablar con su gran jefe Pedro Sánchez, porque es un hombre que jamás ha mentido ni mentirá. Podría pedirle que deje salir a los pobres engañados desde África hasta Canarias, con el sueño de llegar hasta la península o más lejos, dónde les esperan sueños por cumplir, amigos o familiares.

Tenemos una famosa frase que dice, «Cada uno tiene lo que se merece», pero es para cuando somos adultos, saludables e irresponsables obviamente, porque ninguna persona merece nacer dónde exista el hambre o las guerras. Pues actualmente tenemos lo que nos merecemos en Canarias porque somos unos falsos desunidos luchando por llegar al poder al precio que sea y el Alcalde de La Laguna, pide que todos los Municipios estén masificados, porque nos lo merecemos.

Vamos a reflexionar, que estamos confundidos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.