Juan santana | No comentes sin leer y sin reflexionar

Estoy enganchado a la lectura, leo hasta las letras de las suelas en mis zapatillas, porque leyendo aprendemos, pero sin reflexión jamás dispares tus pensamientos, a no ser que sea irónicamente para descargar la rabia.

Hace poco paseando por las redes, leo en el Grupo (Facebook) de Granadilla, un cartel, dónde dice que la derecha es así y la izquierda es asao. Comenté con mis tonterías, pero hasta el momento la persona que comparte dicho cartel, creo que guarda silencio y nos hace pensar a Algunos amigos cuando entramos en tertulia. Está quién pregunta, «Será un profesional del arte y harto de tantas tonterías?». Tal vez sea así, una persona cansada de escuchar sandeces con izquierdas y derechas, porque comentaba mi amigo, que nadie puede ser tan tolete. Mi opinión personal políticamente hablando, es que la política es cómo un cuerpo humano, mano derecha, mano izquierda y el centro para seguir procreando más cuerpos con manos izquierdas y derechas. Resumiendo, todo es un comecocos y el equilibrio sería justo, cuando dos más dos suman cuatro, pero huelele el culo a el gato.

Hace tiempo, una conocida que hasta ese día, pensaba que era súper liberal tirando a hippy total, me preguntó, «Verdad que la derecha no debería existir?». Uf!! Fue una pregunta brutal y respondí, que tiene que haber de todo, un equilibrio, izquierda, derecha, centro, delante y atrás, pero profundizando, estaríamos infinitas horas hablando. Que voy a contar que usted no sepa si es mínimamente inteligente?. Siempre repito, que todos los partidos o grupos políticos son independentistas cómo Puigdemon y contratan a su equipo y el tema de mentiras o verdades, educación, equilibrio, justicia, enchufados, sueldos a lo bestia, broncas espectaculares en el Parlamento y bla, bla, bla, hasta que la muerte nos separe, es otra cosa mariposa.

Leer es volar de forma imaginaria, pero según tu rodaje, será la opinión y «Mentirse uno mismo voluntariamente por el motivo que sea, es de tolete». Que conste, que todos somos toletes de mayor o menor grado, porque nos importa un rábano el dolor ajeno y usted sabrá cuál es su grado y es muy duro reconocerlo, a no ser que su grado de egocentrismo sea del más alto nivel.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.