Juan Santana | Los verdaderos amigos siempre están

Una sonrisa ilumina como las linternas y carga las baterías del cuerpo, además de eliminar toxinas. Vivimos tiempos donde gran parte de la humanidad trabaja más con las lenguas que con las manos y las piernas. Por dicho motivo el deporte es el movimiento, un invento para el sudor, nuestro cuerpo lo necesita, nos hace falta el calor.

Vivimos tiempos de locuras mentales, dónde tenemos que estar más preparados para recibir mensajes que para ofrecerlos, porque muchas personas a la primera de cambio comienzan a bombardear con insultos al que opine como no les gusta. La falta de respeto, sumada a las mentiras y a la ignorancia forman un cóctel Molotov increíble, pero lo más sorprendente es que «la maldad brilla por su presencia y es invisible, nos da igual y parece que además disfrutamos pareciendo que nos sube la adrenalina».

Cuando hablamos con amigos sinceros limpiamos el alma chunga y descansa el diablo que todos llevamos en nuestro interior, porque absolutamente todos tenemos un diablo acompañándonos desde que nacemos. Obviamente el factor suerte también tiene su puesto señalado, porque según dónde nacemos, cómo crecemos, cuando, porqué y con quién será quién marcará gran parte de nuestra educación. ¡Vivan los amigos!, aunque solo hablemos menos de diez horas con ellos en todas nuestras vidas, porque todos somos amigos mientras no demostremos lo contrario.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.