Juan Santana | Las miradas profundas

En el camino de la Vida, tropezamos con miradas taladrantes que traspasan más allá de lo inimaginable. Millones de parejas en el Planeta por infinitos motivos tienen que separarse o divorciarse porque es imposible la convivencia, obviamente es triste y doloroso en la mayoría de los casos.

Mi amiga Paz, está con su madre en estos momentos y en la imagen adjunta podemos sentir el Verdadero Amor de Sangre, pero es verdad que esta suerte de poder abrazar es muy incomprendida por gran parte de la humanidad.

Cuando mi separación hace más de un siglo, el recuerdos imborrable es la mirada de mi hijo con solo siete años, pero no había marcha atrás y hubiera sido peor entrar en una guerra de ignorantes sin ánimo de insultar. La mirada de mi hijo estará conmigo hasta la muerte, pero siempre hay algo que ayuda a soportar el dolor y en mi caso, es que mi hijo creció conociendo muchos mundos y de todos aprendió a ser independiente, sabio y muy fuerte.

Los tiempos marcan pautas y por obligación tenemos que mentalizarnos por encima de ser positivos, es decir, ser realistas con la frase, «Esto es lo que hay». Otra frase inolvidable que la he escrito en muchas ocasiones es la del señor japonés cuando el Tsunami. Un hombre que había perdido absolutamente todo, familia, hogar, todo y cuando miró a la cámara de televisión dijo, «Las cosas pasan porque tienen que pasar».

Estimado lector, seguimos reflexionando y gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

 

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