Juan Santana | La patera que llegó a Pozo Izquierdo

Cuando era niño todos los veranos muchas familias de Sardina del Sur, nos pasábamos dos meses y pico en Pozo Izquierdo, porque el calor y el aire caliente eran insoportables. Mis ancestros compraron la casa muy cerca del mar por quinientas pesetas, tres euros, es decir, mejor no averiguar cuántos años han pasado.

Antonio Ramos en paz descanse, con su camión nos llevaba algunos muebles y las dos cabras, Blanca y Bonita. Montábamos una choza para las cabras y teníamos nuestras tazas de leche diariamente. Eran tiempos de libertad, gente sana, buen rollo, no había problemas de robos y Pozo Izquierdo era una playa que nadie quería, porque casi siempre tiene viento. Pero las cosas van cambiando y nosotros también, hasta que poco a poco, Pozo Izquierdo crece y en estos tiempos es una de las playas mejores del mundo para practicar windsurfin y por las noches, disfrutamos de un ambiente más que agradable. Pero ahora, vivimos tiempos de mascarillas, paro, migrantes que llegan huyendo de las guerras y la hambruna o incluso de la pandemia que también está arrasando obviamente por toda África.

Estoy totalmente convencido que la patera que llegó a Pozo Izquierdo fue porque un barco nodriza ayudó para que estén tan cargados de energía las personas que llegaron. No queda ninguna isla donde no hayan llegado Cayucos, pateras o embarcaciones y para los palizas de turno, ya sabemos que también llegan por avión y submarinos. Ahora no podemos opinar a nivel personal, porque te pondrán bonito y compartes los argumentos con mucho cuidado. Algunos vienen con lindos sueños, algunos vienen con sanas intenciones en busca de un trabajo estable y luego traer a sus familiares. Algunos son soldados, otros llegan huyendo de la justicia de sus propios países fuera cuál sea. Algunos o muchos han tenido la suerte de conseguir hotel, otros están esperando venir, salir y así infinitos motivos.

De Canarias emigraron miles de personas a Venezuela, Cuba y muchos lugares y mi padre en paz descanse, trabajó cinco años en Marruecos. Estamos viviendo un destino descontrolado, porque perdimos el control y desde los políticos hasta los más inteligentes de las redes sociales, podemos leer millones de comentarios diferentes sin llegar a nada y Todos tenemos nuestra propia opinión. Estoy seguro que los gobernantes más inteligentes, en estos momentos tienen una mosca interior y saben que este problema, nadie sabe cómo acabará, pero nos lo imaginamos. La Evolución sigue su curso y entramos en la era robótica, aquí lo dejo.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.