Juan Santana | Isabel Díaz Ayuso, de los años 30

Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid tiene su encanto especial y mi opinión personal, cómo la veo, es cómo una mujer de los años treinta, cuando bailaban el Charleston. Las películas de las mafias italianas en América, también recuerdan su rostro, como si fuera una reencarnación de aquellos tiempos, porque todos arrastramos sangre de ancestros por nuestras venas. Podría ser que de cerca igual cambie de opinión, pero vista en pantalla de televisión, la siento bailando Charleston con movimientos muy rápidos y marcando los pasos al ritmo melódico de las trompetas.

Ayuso igual que cualquier político es muy inteligente, por más que los enterados de las redes comenten que es una irresponsable, o que está loca o cualquier insulto desagradable. Tengo por costumbre antes de criticar a cualquier persona, ponerme en su lugar y ser Presidenta de la Comunidad de Madrid, no es nada parecido a ser Presidente de una Comunidad de Vecinos o de cualquier empresa. Ella tiene la gran responsabilidad, de intentar llevar un equilibrio entre todos los habitantes de Madrid y es consciente del tema moral y económico, porque los seres humanos dependemos del dinero, incluso Antes que la Salud, porque sin dinero, no puedes tomar ni agua y con el Covi-19, sin dinero no podemos ni respirar, porque las mascarillas tienen su precio.

Está clarísimo, que el Amor también es lo más importante, pero siempre digo que «Amor viene de Amortizar», porque si nos enamoramos de alguien lejano, tenemos que Amortizar el transporte. Resumiendo, Ayuso es Presidenta de los madrileños y hasta el momento está aguantando el timón del barco, igual que cualquier Presidente de otras Provincias de España.  Si acaba el Covi-19 y antes de morir gano una primitiva, compongo una canción a ritmo del Charlestón y grabó un vídeo clip bailando con Ayuso, si ella quiere obviamente.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.