Juan Santana | ¿A qué distancia de un plato de comida?

Si pasamos por cualquier recuperadora de Canarias, podrás comprobar que existen muchas personas necesitadas de conseguir monedas para poder «comer cómo mínimo» y comer más beber es obligatorio en cualquier cuerpo humano, obviamente sin olvidar la salud.

Durante quince días «los expertos que jamás hemos visto» han anunciado algunas obligaciones y todas son positivas y negativas para según quién. Por ejemplo, los aproximadamente seiscientos gimnasios de Tenerife estarán cerrados durante dos semanas y además de perder dinero, sus gerentes perderán los nervios, porque tenían montón de compromisos con deportistas que iban aprovechar las vacaciones y tienen éste marrón inesperado.

Es muy triste y complejo todo esto que nos está sucediendo, porque la información nos llega desde todos los lugares, ya sean redes sociales, periódicos digitales o papel, noticias de radio y televisión, pero con la peculiaridad de no saber exactamente quién tiene toda la razón. Lógicamente para un político con una buena nómina es muy fácil decir, tenemos que cerrar un negocio o tal vez para muchos políticos sensibles no será tan fácil, pero dependemos de los euros por obligación.

Las recuperadoras son los puntos de encuentro, de muchas personas que buscan chatarra y van incluso con sus coches nuevos cargados a tope de herrajes y así tendrán un plato de comida, que no requiere dos metros de distancia, porque entra por la misma boca, por el mismo lugar desde dónde salen las normas y obligaciones tan difíciles de entender.

En los parkings de los Centros Comerciales, sólo podrán estar un 50 % de los coches, dentro un aforo del 30 % y está clarísimo que habrán atascos al máximo nivel por las esperas, porque por encima de todos los valores humanos, están los valores materiales. Los valores morales, están en un segundo plano, porque vivimos en un mundo de mercado y punto pelota, comprar y vender, that Is the question.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.