Juan Santana | Despidiendo a el amigo Aurelio

Alejandro Hernández, suplicó hacer en éste periódico un pequeño homenaje al amigo de mucho Aurelio en paz descanse, para guardar y tener un bonito recuerdo para siempre. Conocí a Aurelio y las veces que nos veíamos confieso que solamente hablábamos de música, porque la música nos une y si antes de irnos donde todos iremos dejas algunas canciones grabadas, siempre estarás vivo. Aurelio nace en 1.964 en el Barrio de Los Olivos, Municipio de Adeje, al sur de Tenerife. Estuvo trabajando con su familia, en una humilde empresa de frutas y verduras, sin olvidar que fue Conserje del Colegio de Los Olivos y Presidente del Club Águilas San Aquilino.

En 1.990 termina incorporándose en la Policía Local de Adeje, aunque su gran vicio era la música y hace muy poco tiempo justamente nos encontramos en Casa Adolfo, dónde por casualidad también conocí a un nuevo amigo, Alejandro Hernández. Aurelio deja dos semillas, Víctor y Jenny, un nieto y muchísimas personas con quiénes compartió infinitas experiencias. Lo triste no es morir, porque más triste es no haber vivido y Aurelio tuvo la gran suerte de poder sentir el Amor Verdadero. Familia, amigos, conocidos, no faltó la comida, cantó muchísimo, sintió los besos y abrazos y muchísimas más cosas que nos demuestran que somos afortunados.

La vida es un paseo con un principio y un destino que marcará cuando será nuestro final, porque somos iguales que los volcanes que aparecen y desaparecen sin avisar. De parte de todos los que te conocemos, un fuerte abrazo desde aquí hasta donde estés y será dónde todos nos encontramos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana.