Juan Santana | Cuando la sonrisa está escondida

Con las jodidas mascarillas estamos viendo la Vida pasar, con una nueva forma de actuar, otra actitud, una tristeza escondida detrás de las mascarillas que estamos obligados a llevar por la salud, o porque nos multarán si nos coge el Policía con un mal día, pero es más triste «Cuando la sonrisa está escondida». Suena bien para el título de una buena película, «La sonrisa escondida», pero haciendo un guión con la movida actual, llevando las mascarillas, porque así es cómo tenemos que averiguar si realmente estamos sonriendo de verdad o falsamente.

Que incómodo cuando vemos al Presidente del Gobierno de Canarias hablando y subiéndose la mascarilla cada diez segundos, porque tal vez le quedará grande o el elástico está mal sujeto, pero hablar halándose la mascarilla continuamente hacia arriba, cansa un poquito. No obstante hay personas que aunque tengan la mascarilla, no pueden disimular el mal rollo que tienen, porque además son chulos hasta tapados, pero con esos no me saco ni una foto.

En la imagen está Javier Cabrera, luego Marichal y a la otra persona, no la conozco, pero el título de esta carta está inspirado en Javier Cabrera que siempre está sonriendo y, «Cuando la sonrisa está escondida», sentí también una tristeza escondida, ya que sin sonrisas, tenemos un poco de oscuridad y tendremos que vernos a escondidas, para poder iluminarnos. A ver si pasa este mal rollo de las jodidas mascarillas, porque ya muchísimas personas están mosqueándose de malas maneras y en mi caso personal, estoy asfixiándome.

Hace un tiempo atrás, sentí un catarro brutal y asfixiándome, pero usé la medicina de la abuela, haciendo gárgaras con vinagre. Media taza de café con vinagre, hice gárgaras, luego me lo tragué, esperé veinte minutos para tomar agua y al día siguiente, estaba cómo una puncha…. «Se imagina que el vinagre cure el Covi-19?». El vinagre cura las vejigas de los mosquitos, funciona como un desatascador, es bueno para las ensaladas y mucho más, pero déjame callar por si resulta, que es la solución para el virus y pierden muchos millones con las vacunas. Mejor seguir sonriendo aunque sea a escondidas.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.