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“Todo cambia, algo permanece”

No disponemos de teorías y conceptos para averiguar todo lo que cambia y se modifica, ni de instrumentos para calcular esos cambios y modificaciones y las no-modificaciones.

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Desde el “Todo fluye” de Heráclito la humanidad fue consciente que todo ha cambiado, desde el homo habilis de Lucy hace dos millones y pico de años, todo se ha ido modificando y variando, algunas realidades han permanecido fijas o constantes, pero quizás un poco más de tiempo, varios siglos, pero todo cambia. En mucho o en poco, en cantidad o en calidad, al asociarse con otros cambios. Todo es un magma de cambios.

Lo difícil de cada ser humano es saber, lo que debe aceptar como cambios, lo que no debe aceptarlo, lo que no tiene más remedio… Cuándo por la calle, percibo que personas ancianas van con sus móviles hablando o escribiendo o mirando, me digo a mi mismo, hemos entrado en una nueva era o etapa de la historia, porque si una parte de la población de la tercera edad, ya lo utiliza, ya este cambio es irreversible, pero esta modificación es la madre y padre de muchos cambios, que no somos capaces de captar y de percibir y de pensar y de analizar y de valorar las modificaciones.

Imagino que con programas de Inteligencia Artificial más potentes que los actuales y con los ordenadores cuánticos dentro de unas décadas o generaciones se podrán analizar campos de la realidad exterior al hombre y campos de la realidad interior al hombre que jamás habríamos pensador que se podrían realizar. Creo que será un nuevo mundo para el ser humano del momento, de dentro de unas décadas o generaciones, será un nuevo hombre o al menos una nueva humanidad.

Los cambios son a miles y decenas de miles, en un periodo de tiempo, al menos ahora, en tiempos pasados los cambios irían más despacio. Pero ahora se producen cambios y modificaciones en todos los resortes de la existencia, cambios conceptuales e ideas, pero también prácticos en todas las áreas. En todas son todas. Unos pequeños, otros grandes.

Realidades que se pensaban de un modo hasta ahora, ahora se piensan de otro modo, realidades que se hacían de un modo o una técnica o instrumentos, ahora se hace de otro modo, o con otras técnicas. Se van dejando en el pasado, sistemas que ya son del pasado, pero no solo conceptos, sino técnicas, pero también modos de ser y de estar en el mundo. Todo cambia.

Dirán, con razón que existen civilizaciones o metafísicas o culturas más propensos a unos cambios y otras menos, unas que cambian más deprisa y otras menos, unas que aceptan los cambios tecnológicos pero no sobre temas de comportamientos culturales y de todo tipo, que están blindados con sistemas teóricos metafísicos, ideológicos, religiosos, filosóficos, de costumbres, etc.

Cuándo una persona alcanza una cierta edad, es consciente, le surge del fondo del corazón que tal cosa que está haciendo ahora, era de otro modo hace tres décadas. Que alguna cosas que ahora hace, ese cambio le gusta y le agrada, y lo ha aceptado con alegría y con idea de desarrollo y perfeccionamiento, pero que otras ideas o prácticas le parecen no adecuadas, no morales, con peligros futuros…

Puede suceder que algunos cambios o modificaciones, teóricas o prácticas, las haya aceptado enseguida, incluso sea de los promotores o de los primeros en aplicarlas, pero que otras se resisten a aceptarlas, aunque sepa que no habrá remedio, pongamos por caso la informática y teleinformática, es consciente que el mundo ha sido transformado por dichas realidades, que están en evolución, pero por otro lado, temen todas las paradojas y las dudas que existen, todo el control que dichas tecnologías permitirán a muchos poderes reales de la sociedad y de los Estados. Teme que en el fondo, nos vayamos convirtiendo en algo así, que denominamos “superorganismo”, algo así como un enorme termitero humano, que todos estén de alguna manera autocontrolados por sistemas informáticos de una capacidad que todavía no podamos imaginar. Que la independencia individual clásica, conceptualizada durante milenios, vaya a desaparecer…

Todo esto me lo ha recordado, demos al César lo que es del César, al leer un artículo de Antonio Burgos, escritor y columnista fallecido hace unos meses, titulado Patios de operaciones, publicado en El ABC de Sevilla, el seis de septiembre del 2023, en el cual evoca y recuerda, cuándo las sedes principales de los bancos de cada ciudad, en ciudades importantes, parecían como Patios de la Bolsa o como pequeños patios de palacios, o como patios del dinero o templos del dinero, como él evoca e indica. Valoremos la capacidad de este escritor de crear temas tan diversos. Entre los articulistas, unos tienen la capacidad de la metáfora, para sintetizarlo, Umbral, otros de la imaginación con realidad, Cunqueiro, otros del cuento o de la alegoría de lo cotidiano, como sería Camba, otros de la cotidianeidad hecha arte, como Plà, pero Antonio Burgos, creo que se caracterizaba por tener una ingente cantidad de temas…

Un día, supongo que sabremos o calcularemos lo que cambiará y cómo se modificará en los próximos lustros o décadas, tanto en ideas como en prácticas. ¿O, eso jamás podremos saberlo o calcularlo, porque cada cerebro es único, cada corazón es único, y, no podemos, ni podremos saber nunca lo que un corazón o un cerebro es capaz de pensar o de sentir…? ¿…?

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero (14 abril-05 mayo 2024 cr).

 

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