Juan Millán Muñoz | Frases XV de Juan de Portoplano

Igual que los físicos matemáticos quieren encerrar el universo en una ecuación de dos líneas, el de Portoplano quería encerrar aspectos de la realidad en una frase. Ese era su oficio o su profesión. Ya con el tiempo se había dado cuenta, que el género literario o subgénero filosófico quizás era secundario. Lo importante era la realidad-verdad-bondad-bien-racionalidad-utilidad…

El matemático intenta buscar la verdad matemática no que sea muy aceptada o poco, y el físico teórico también, no entiendo porqué en el mundo del arte o de las artes, hay que esperar la aceptación de muchos o pocos, entendidos o especialistas o gran público, sino intentar encontrar la “verdad del arte”, sea aceptada o no, por muchos o por pocos. Una novela puede ser una gran obra de arte, aunque solo sea aceptada por diez, y no por un millón. Igual que la teoría de la relatividad al principio, solo era comprendida por diez o cincuenta personas…

Siempre he deseado buscar la realidad, la verdad de la realidad, la verdad en bondad, y mostrarla con un saber racional, especialmente la filosofía, que es de lo que sé algo, y también algo con el arte, literario y plástico, aunque en este caso, demostrar la realidad o verdad con el arte es difícil, por el problema de la verificación. Pero, aunque no se puede negar la variable de la “novedad” siempre que sea moral.

En estos años, ya van falleciendo curas o presbíteros que yo conocía, que yo había hablado con ellos, que me habían dado clase, que habían tenido algún tipo de relación o diálogo o conocimiento de ellos. No solo ocurre esto en los sacerdotes del catolicismo, sino también en personas de diversidad de situaciones laborales y profesionales o personales. Pero hoy, desearía destacar esta faceta, de los presbíteros que tuve alguna relación con ellos, que los conocía, y que han ido falleciendo, y supongo, que en los próximos años, se irán añadiendo algunos más. Cada vez, que me llega la noticia de algunos de ellos, recuerdo algo, alguna anécdota, alguna frase, alguna palabra, algún hecho o algún acontecimiento. También de personas consagradas a la religión, frailes o monjas. Sin quererlo, ni buscarlo, ni desearlo te vienen recuerdos buenos y menos buenos. Solo, ya puedes, como costumbre antigua de esta España ya tan vieja y tan nueva, interceder por sus almas…

Todo esto muestra y demuestra que la vida va pasando sobre todos. Supongo, que dentro de unos años o meses o lustros, a alguno que todavía respire este aire, le suceda lo mismo conmigo. Dirán aquella persona, que era o existía en este mundo, y que… En pequeñas ciudades, se percibe, que hay personas que durante años, te las vas encontrando por la calle, las conozcas o no. Y de la noche a la mañana, después de décadas o lustros, de hablar con ellas o saludarlas o de simplemente verlas por las calles, especialmente en las pequeñas ciudades. De la noche a la mañana desaparecen de este teatro del mundo. No sabes si han fallecido, si se han ido a vivir con algún hijo o hija a otro lugar, si están en una residencia. Y por lo general, nunca más sabes de ellas…

Demasiados seres humanos, en algunos temas, si no en muchos, han llegado ya a una conclusión equis, y ya no permiten, que otra opinión zeta, sobre ese asunto que esté o sea contraria o contradictoria con la primera, esa ya tiene ningún grado de razón o de verdad. Esa debe desaparecer, y los que la defienden también. Este es el principio, pensaba el de Portoplano de muchos males en el mundo.

Las biografías de muchos autores y autoras de letras y artes son demasiado complicadas y complejas. Personalmente, pienso que esas personas sin tanta complicación podrían haber realizado obras más profundas y más extensas y cualitativamente mejor.

Debo confesarlo, a veces, no me interesan determinadas obras culturales, porque sus autores o autoras, han llevado vidas muy complejas, por decirlo de alguna manera, quizás, no sean ellos responsables totalmente.

Otras producciones culturales, por muy egregias que sean, a mi modo de percibir y concebir la realidad, son demasiados amorales o inmorales y antimorales, y por tanto, incentivan y promocionan valores erróneos o negativos, aunque adornados con mucha belleza…

Debo confesarlo, quizás sea vanidad o petulancia o soberbia, pero me habría gustado ser considerado un gran escritor, y como diría Cela, todo escritor desea el Premio Nobel. Pero no ha sido así, ninguna editorial pública o privada me ha editado ni cien páginas. Todo son pequeñas autoediciones testimoniales. Me habría gustado ser considerado un gran pensador-filósofo-ensayista, pero tampoco ha sido esa la realidad. Solo he recibido silencios. Por muchas puertas a las que he llamado, según la legalidad y la moralidad. Ya, que me he puesto a confesarme, me habría gustado, ser un gran autor plástico. Pero esto tampoco ha sido posible, es más, tanta producción cultural repartida por tantos lares y lugares, posiblemente, ya ni exista. ¡¿Qué puedo decir…!?

Sé que son más los llamados que los escogidos, como diría el Evangelio. Pero, eso no quiere decir, que aunque admita, que mi producción sea o haya sido o será mediocre, no puedo negar, que al menos, merecería, que quedase para generaciones futuras, al menos virtualmente, y quizás, expertos o especialistas la pudiesen examinar en el futuro. Creo, que no es mucho pedir, en un siglo que tanto se valora el reciclaje. Y aunque, estas piezas culturales sean mediocres, quizás tengan un cierto valor cultural a nivel comarcal o provincial o regional.

Mientras se duchaba el de Portoplano recorría las gotas que como riachuelos recorrían su piel con promontorios y con pequeños trozos de hierba marrones y grises, que surgían, como si fuesen tímpanos al viento de la vida.

Por: Jesús Millán Muñoz.

http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero.