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Jesús Millán muñoz, “La buena voluntad y la voluntad buena”

No sé si enseñan lo suficiente los conceptos de bondad y bien moral, de buena voluntad y voluntad buena, de bien y no-bien, de bien y mal. No sé si se quiere aprenderlos. 

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Un artículo es como un árbol, que se percibe por fuera los adornos de navidad, las hojas verdes o marrones, las ramas y el tronco, quizás, menos las raíces, la extensión, y, raramente nos fijamos en la tierra, que sustentan esa maravilla natural que es un ser viviente, y, menos aún, que está como un helado incrustado en algo que llamaos aire, una combinación de distintos gases. Pocos pensarán que sin árboles no seríamos lo que somos, no seríamos.

La maestra del columnismo, Maruja Torres, publicó en El Diario.es, una columna titulada, Soy buenista, con fecha del 25 de noviembre del 2015 en el que con su talento y su profesionalidad, pues roza varias cuestiones en relación a este tema o cuestión o actitud o aptitud o hábito o deshabito…

No me voy a centrar aquí en el concepto de voluntad y buena voluntad de Kant, Tomás de Aquino, Agustín de Hipona y otros cien pensadores, que al final, en Occidente, quiéranlo o no, toman sus raíces, de una doble fuente, por un lado del pensamiento racional filosófico, y, la otra de un tal Jesús de Nazaret, que no sé si ustedes conocen algo de esta figura, persona-personaje –porque al menos, si ustedes no quieren admitirlo como Revelador del Padre, al menos, tómenlo como un ser creador de cultura y civilización, como un filósofo o pensador, y léanlo…-.

Podríamos indicar, una descripción posible, entre decenas de la buena voluntad, es esa intención-mirada-percepción, que en principio, acepta la realidad, como buena o bondadosa, sin negar, que pueda tener ribetes negros de distintos colores y sufrimientos.

Pero en general, cuando se percibe algo bueno, hay que detener la mente y la conciencia, y, decirse, quizás, arrastre pequeños ríos negros con mucha maleza, cuándo se percibe algo negativo, quizás, detenerse, e indicar, quizás algunas gotas blancas y dulces. La vida es compleja, los humanos aún más, los conceptos nos perdemos/embriagamos/aturdimos en un torbellino volcán de ellos.

Debemos distinguir entre tres grandes conceptos de lo bueno o del bien. El primero, el bien instrumental, segundo, el bien moral, y, un tercero, el bien espiritual. El bien instrumental es realizar de forma correcta una operación mecánica o instrumental, un buen botijo.

El bien moral, es si ese botijo se utiliza para un buen bien moral, beber agua fresca en un julio que quema el alma, o se utiliza, como arma para erradicar una vida de este mundo…

La voluntad es el querer o el desear o los impulsos o las emociones o los sentimientos. Todo ese complejo que entramos en el mundo, que denominan de lo irracional. La voluntad siempre tiene que ir acompañada con un objeto u objetivo y motivación y causa verdadero, con suficiente racionalidad y con un uso de libertad suficiente.

Por cuestión la voluntad, hay que también educarla, en fines o motivos o causas, que sean buenos en sí, verdaderos en sí, o el mayor grado de verdad, y bondadosos/bondad con racionalidad suficiente, y, que el individuo tenga un grado suficiente de libertad, libertad interior y libertad exterior –esta distinción, ya en otro lugar nos ocuparemos, si el destino o el hado del viento nos lo permite…-.

Existen como dos grandes métodos de intentar entender la realidad, en occidente, uno, serían los conceptos que están apoyados en el saber científico, segundo, el método humanístico, dónde en esta olla, se incluirían, algunos no lo admitirían, en mayor o menor grado de racionalidad –la filosofía, artes, literatura, cultura en general, teología-religiones, etc.-.

Cada uno de estos últimos, disponen de distinto grado de racionalidad, demostrabilidad, falsabilidad, verificabilidad, argumentación, probación, comprobación y demostración…

Usted, a usted, cuándo alguien le ofrezca alguna definición o descripción tiene que pensar en sus adentros, si entra dentro de la demostrabilidad matemática o científica o filosófica o literaria o artística o cultural o teológica o… Y, esto es esencial, porque puede caer, consciente o no, en pensar que una afirmación, que se le está mostrando es científica, en alguna de sus ramas, cuándo simplemente es una opinión filosófica o literaria o artística o teológica o de costumbres de su sociedad… (Por ejemplo, este artículo es una mezcla de literatura y filosofía y ensayo…).

Con lo cual, usted puede creer en lo que quiera y en lo que desee. Pero no conduce usted el coche con las narices, ni degusta el pan por las orejas, por tanto, cuando usted acepte una serie de ideas o conceptos o datos, piense que grado de verdad y bondad tienen. Y, por tanto, piense después, si ese dato o concepto o idea, debe usted creerlo o estimarlo como verdadero y bondadoso, en un cincuenta o setenta o treinta por ciento…

La crisis de hoy, que puede terminar con Occidente, es si no hay suficiente número de personas, seria y profundamente, con buena voluntad, en libertad y racionalidad. Si esto, se degrada o se convierte en una minoría, esta civilización caerá en decadencia sin duda… ¡Usted verá, la herencia que quiere dejar a las generaciones futuras…! ¡A sus nietos…!

http://twitter.com/jmmcaminero | Jesús Millán Muñoz

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