Noticias Tenerife Jesús Millán Muñoz: “Gastrocultura: Cojondongo de gañán de Extremadura”

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Jesús Millán Muñoz: “Gastrocultura: Cojondongo de gañán de Extremadura”

La comida típica, popular, tradicional creemos, como principio básico, en todas las sociedades, culturas son platos para la supervivencia, económicos y probados durante generaciones.

Según algunos autores, es un plato que recuerda al gazpacho y que sería su precursor o precedente, es como si una línea evolutiva, se hubiese quedado en la mitad. Una mezcla según algunos interpretadores entre algo a mitad de camino entre gazpacho, sopa, ensalada, majado…

Según algunos autores es un plato perfecto para el verano, y, era típico de agricultores y ganaderos y pastores. No olvidemos, que durante siglos, estos oficios exigían levantarse muy temprano, y, hasta el atardecer no volvían a sus casas. No debemos olvidar, que una finca o campo, que estuviese a cinco o diez kilómetros, ir y volver se dedicaba un tiempo apreciable, se fuese con mula o asno o andando. Por eso, la jornada era una de ida y una de vuelta.

La fórmula tradicional es pan, aceite, ajo, tomate, huevo y agua. Con el tiempo pues se le ha ido añadiendo otros ingredientes, como pimientos, cebolletas, pepinos, uvas, según el paladar del hacedor del plato y las circunstancias. Es un plato de verduras, por eso lo del verano. También, no olvidemos que estos alimentos se recolectaban en verano. Se suele presentar en dos variedades básicas, unos con más agua y otros más secos.

Se suele hablar si existe buena o mala gastronomía, y, gastronomía de alta calidad y de mediana o baja calidad, o, incluso unos Premios diversos, que se otorgan a los grandes creadores de la cocina, -ya sé que se escribe chefs-. Pero, aunque admito, como en todo en la vida, en cualquier temática y aspecto de la realidad, hay personas que tienen o parecen tener un talento especial y otros, la mayoría, en ese tema, lo tienen menos.

Pero creo y estimo, que en general, en la cuestión de los fogones, las personas que se ponen a realizar dicho trabajo y función y finalidad. Si ponen un poco interés, y, con un poco de práctica, todos llegan a un nivel importante de aceptación. Con lo cual, eso de grandes y menores gastrónomos. Me parece que habría que matizarlo. Comprendo y entiendo que existen personas con más capacidad olfativa y gustativa de las papilas, y, por tanto, alcancen, a disponer de un grado más perfecto para distinguir…

Pero también debo indicar, que al final, grandes saboreadores de vino o de aceite o del vinagre o del jamón o de quesos solo lo tengan una cantidad de personas, baja en proporción, también, indico que en general, la capacidad de degustar comidas, en la rama media de la población, es notable. Y, a la hora de la fabricación y creación del plato también. En concreto esta comida que comentamos, típica y modesta y humilde, no hay que ser un Bach o Mozart o Einstein o Miguel Ángel de la comida, para alcanzar un plato suficientemente talentoso y notable del paladar y del gusto y de la presentación y de la emplantación…

Se suele definir y describir la gastronomía como un arte, una ciencia y una técnica. Ya, que dispone elementos y variables y funciones de todos esos mundos. Es cierto, que todo el mundo que se dedica a una profesión y una vocación, es consciente, desde el principio del enorme valor y la enorme aportación que su saber o disciplina aporta a la sociedad. Y, esto ocurre en todos los aspectos de la realidad, los cirujanos, los pasteleros, los vendedores de seguros, los maestros, los gastrónomos, los articulistas de textos de opinión…

Y, es cierto, todos formamos y conformamos un enorme edificio, antiguamente, dirían, que todos somos y formamos una gran máquina social, cada uno ocupando un pequeño tornillo o engranaje, y, entre todos formamos y conformamos todo el edificio social. En estas reflexiones sobre la comida, que estamos haciendo, nos fijamos en unas columnas periodísticas, unos días en unos temas y, otros en otras variables y funciones…

Pero otras cosas, no todos los días las hacemos, pero si todos los días necesitamos respirar, necesitamos dormir, necesitamos vestirnos, necesitamos caminar por la calle con seguridad, necesitamos degustar alimentos… Y, esa es nuestra vida, son realidades esenciales que tenemos que hacer cada día. Incluso, varias veces cada día. Porque necesitamos tomar energía en forma de alimentos, para después, andar o caminar o respirar o realizar esculturas o hacer el pan o hacer operaciones médicas o enseñar a otras personas o redactar columnas periodísticas…

Con este nombre, tan complejo, cojondongo del gañan extremeño, nos acercamos a una realidad humana y social e histórica y real y presente. Nos acercamos a miles, cientos de miles de personas, que el descanso del día, era detenerse y degustar esta comida, para continuar con la vida y la supervivencia de la vida, diaria y rutinaria.

En estos artículos sobre gastronomía, estamos, aunque usted no sea consciente, poniendo como los héroes del pueblo y de la historia, a tantos millones de personas, que han ido haciendo su vida y en la vida, comiendo de forma modesta y sencilla, por ejemplo, esta comida y plato y manjar de tomate y huevo y aceite y sal y agua…

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero

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