Por Jesús Millán Muñoz | El cuento literario de la lechera literaria. Un autor durante cincuenta años ha estado produciendo un libro de un título de cuarenta mil páginas, veinte millones de palabras…
Y, se decía, si The New Yorker, ofrece esta noticia y esta información. Primero, se demuestra que existe que es real. Segundo, un agente externo al autor y al libro demuestra que existe. Tercero, que aunque este producto cultural sea de baja calidad, es uno de los diez más grandes de toda la historia cultural de la humanidad, al menos según los listados actuales. Con el tiempo irá bajando de número en dicha lista. Cuarto será presentado en el mundo de la cultura internacional. Quinto, quién sabe, si algún periódico de ámbito nacional de su sociedad, pues contrata a ese escribiente a publicar artículos.
Quién sabe si alguna editorial privada y de importancia nacional quiere publicar alguna parte, cien o doscientas páginas… ¡Pero un día se levanta por la mañana, y, el cántaro de leche de la lechera se ha roto…! ¡The New Yorker, ni otros cientos de medios, durante años no han querido publicar esta noticia, investigar sobre esta noticia, mostrar esta noticia cultural al mundo…!
¡O, quizás se levantas una mañana, y, recibes un correo electrónico, y, cuándo ya no lo esperaba le expresan que The New Yorker, va a empezar una investigación periodística para saber en qué consiste esta obra literaria-filosófica de cuarenta mil páginas… y, que le envíe material documental, etc.!
¡Aunque no se produzca completo el cuento de la lechera, se habrá producido una parte de ese relato-noventa-cuento…! ¡Esperamos… esperamos que la “información enviada” llegue al periodista correspondiente, al primero que realice la selección, y, sea consciente, tenga tiempo, de mirar bien, y, darse cuenta lo que le están ofreciendo…! ¡Si pasa la red o selección o criba de ese primer o primera periodista, y, asciende de nivel, quizás de ahí, pasará a otro u otros dos, que mirarán si esa noticia que se les ha enviado tiene categoría suficiente para ser examinada como noticia cultural, si tiene importancia…! ¡Y, entonces empiece la rueda del cuento del lechero…!
¡El sujeto escribiente, piensa que sí, que informar de uno de los diez libros, de un único título y un único autor, con más palabras de todas las culturas humanas, hasta ahora, es una noticia cultural, aunque el libro sea de baja calidad…! ¡Pero…!
¡Si un medio de comunicación, de suficiente peso en el ramo, no informa de dicha obra, que existe, que es real, posiblemente esa obra cultural, aunque sea de baja calidad se perderá…! ¡No en unos años, pero si en unas décadas…! ¡Poco a poco se irá perdiendo… y autodestruyendo… porque ese proceso ya empezó en tiempos del mismo autor o escribiente o escribano o polígrafo…!
¿Cuántos libros se pierden a lo largo de los siglos… por unas razones o por otras…? ¿Cuántas obras de la cultura en todos los aspectos y temáticas y saberes…?
¿Se estima que de la Antigüedad se habrán perdido cientos de miles de libros, algunos hablan de millones? Estamos hablando de libros-títulos, no muchas copias de ese libro-título sino de todos, incluso de los originales… Se habla según la Biblioteca del Congreso de Washington que de la literatura latina sólo ha perdurado un uno por ciento… Por eso se habla de las trescientas tragedias clásicas griegas de Esquilo Sófocles, Eurípides y algún oro autor, sólo han permanecido hasta ahora completas treinta y dos –datos de Internet, no quiero ponerme ninguna medalla-.
¿Cuántos incunables se han perdido todas las copias, conocemos 27.000 libros o ediciones, pero cuántas se produjeron… hablamos de libros de un tamaño de hojas, ahora se considera un libro aquella publicación de cincuenta páginas en adelante, pero aquellos “folletos” de menos de cincuenta páginas…?
¿Quizás entre 1900-2025 se hayan perdido, libros publicados entre uno y diez millones…? Son cálculos aproximados que nos ofrece la WWW, no son invenciones de este escribiente… Hablamos de libros publicados… Que tuvieron cincuenta o mil ejemplares… y, cada década se van perdiendo ejemplares o copias… Hasta no encontrarse ninguna. O, habiendo alguno, nadie sabe dónde está… Queda ficha bibliográfica que existió y se publicó pero no se encuentra ninguna copia. De ahí, la enorme importancia de la venta de libros de segunda o quinta mano…
¿Cuántos libros “inéditos” manuscritos no publicados, sea a ordenador o a mano o a máquina se pierden…? ¿Cuántos se hacen en una generación… o en un siglo…? ¿Cuántos perduran cien años más o doscientos años…? ¿Quizás, el noventa y nueve por ciento, se han perdido cien años después de fallecer el autor o autora, hablamos de obras no publicadas…? ¡¿Pero son enormes… las cifras que se calculan…?!
¡¿Cuántas obras literarias quedarán en el Registro de la Propiedad Intelectual que no hayan sido publicadas nunca, y, que sólo queden esa copia o ese ejemplar…!? Me pregunto si los investigadores de y sobre la literatura y otros saberes van a bucear en esos archivos para intentar entender y comprender la producción cultural y literaria, por ejemplo en el siglo diecinueve, incluso de autores totalmente desconocidos y autoras…
¿Se perderá un libro de un único autor y de un único título de cuarenta mil páginas… veinte millones de palabras…?
¡Bueno terminemos el artículo del “lechero/a literario/a”! ¡Paz y bien…!
https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ © jmm caminero







